capítulo 6

918 Palabras
En la comisaria no me dan razón a nada, por más que pregunto, no me contestan, desde que Sali de casa llame a su abogado, pero está en Francia y tardaría mucho en llegar, recuerdo el abogado que teníamos hace un año en la sucursal de Madrid, busco en el internet su número, era uno de los mejores y no tardo en encontrar su contacto. - ¿Pablo?, ¿Pablo herrera? - Si ¿quién habla? - Soy Patricia Will… Robles, ¿trabaje en la empresa Williams en Madrid te acuerdas? - Patricia, claro que sí, te hacía en Paris, me comentaron que te casaste con Ayden Williams. - Así es, Pablo te llamo porque estamos en Barcelona, han llevado a Ayden detenido y no me informan de nada, necesito un abogado, y no conozco ninguno aquí, ¿podrías Ayudarme? - Toda una casualidad, me encuentro en Barcelona por negocios, dime en que comisaria están voy para allí enseguida. Pablo se presenta en menos de quince minutos, esta mas guapo de que lo recordaba, es un hombre elegante, moreno con un pelo rizado y alborotado que lo hace sexy, y siempre se pone unos trajes que le quedan como un guante. Años antes intento ligar conmigo, pero en ese entonces tenia un novio y nunca le hice caso. - Aquí tenemos a la señora Williams. – y pega un silbido después de decirme eso. – estas guapísima. - Gracias Pablo, si los dos embarazos ni se me notan. – sonrío. - ¿Dos?, recuerdo que no querías hijos. El señor Williams te embrujo de verdad eh, hasta eso cambiaste. - Si bueno, decirte que ninguno de los dos fue planeado, pero mis hijos y Ayden es lo mejor que me ha pasado en la vida. – digo sonriendo. - Voy a ver porque han detenido a Ayden, te digo algo. Tarda mas de una hora, Pablo no aparece, vuelvo a preguntar y siguen sin decirme nada. Después de dos horas sale Pablo. - Pablo, que pasa, ¿Por qué han detenido a Ayden? - Patri, hay una denuncia por agresión sobre Ayden. - ¿Qué? - ¿Alex no era tu mejor amiga? - ¿Alex le puso la denuncia?, Ayden solo me estaba ayudando, cuando Alex me tiro del pelo, Ayden sin querer la tiro al suelo. - Si, el ha declarado lo mismo, tiene que pasar la noche en los calabozos. - ¿Puedo verlo? necesito verlo. - Déjame unos minutos voy a hacer lo que pueda. Después de media hora más me dejan entrar. - Ayden, cariño. – digo desesperada. Nos abrazamos, pero enseguida vienen a separarnos. - Patri, llama al piloto que venga a buscarte, no puedes quedarte aquí, yo no voy a poder ayudarte aquí dentro, ese degenerado te va a hacer daño, vete con nuestros hijos. - Ayden no te voy a dejar solo en la cárcel, no me puedes pedir eso. Un policía dice que tengo que irme y cogen a Ayden mientras el grita. - Vete, Chloe, Ayden y Marie te necesitan allí, vete. Todo es mi culpa, puse a mi familia en peligro, ahora no tengo ni a mis hijos conmigo, ni a mi marido, me entra una videollamada de Chloe no puedo decirle nada, se que ya ha llamado al teléfono de Ayden varias veces, pero no se lo he cogido. “Hola Princesa”. “mama no seas cursi, ¿Dónde esta papa? Ya lo he llamado varias veces” No se que contestarle, lo pienso, y no me salen las palabras... “mama, ¿dónde está papa?”. “mmm. Papa está durmiendo, se sentía algo cansado.” Se que no me creerá, pero fue lo primero que se me ocurrió. “¿Dónde están tus hermanos, que tal el vuelo?”. “abuela los tiene en la piscina con la tía Sophie”. “Chloe, recuerda que os quiero” “mama, eres una cursi, pero yo también te quiero” “hasta el infinito y más allá” – le digo sonriendo. “adiós cursi”. - Patri, vamos te invito a almorzar. – me dice Pablo. - No Pablo, no puedo dejar a Ayden aquí. - Patri, aquí no haces nada, esta tarde volveré a intentar hacer algo, tu no vales como testigo, ya que eres su mujer. - Pues entonces me voy al hospital, tengo que llevar a mi madre para Francia, en cuanto Ayden salga de la cárcel. Me voy al hospital, he llorado todo el camino, Alma me ve desde que llego, y pide que me tranquilice. - Tu madre esta mejorando, y pronto podrás llevártela. – me dices para tranquilizarme. - Los he puesto en peligro, mis tres hijos y al amor de mi vida, los he puesto en peligro, y Ayden está pagando las consecuencias. – le digo llorando. - Vete a casa a descansar, el horario de visita termina en unos minutos y aquí ya no haces nada. Llamo a Pablo, necesito que me diga que mi marido no pasara la noche en un calabozo, pero Pablo no es opitmista. Me voy a casa y me recuesto en nuestra cama, donde esta mañana Ayden me hizo suya, su olor aun esta en las sabanas, recuerdo esa mañana y aun lloro más, hasta termino quedándome dormida. Me despierto con un beso en la mejilla, se que es Ayden, abro los ojos y me voy a dar la vuelta. - Hola peque…
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