capítulo 5

518 Palabras
- Vámonos. – dice Ayden agarrándome de un brazo. - Alex. – digo mirando así atrás – me decepcionas, no mereces ser madre. Alex me agarra del pelo, Ayden intenta soltarme y tira a Alex al suelo. Nos vamos para casa. Ayden esta enfadado y yo lo entiendo, decidimos mandar al día siguiente los niños para Francia con Amelie, Chloe nos grita, dice que nos odia, pero cuando la dejamos en el aeropuerto llora, suplica que vayamos con ella. - Chloe, en unos días estaremos juntas, necesito que cuides de tus hermanos, se que lo harás mejor que yo. – le digo mientras la abrazo. - ¿Sabes que cometemos un error quedándonos aquí verdad? - Lo sé. Pero es mi madre ¿tú no lo harías por la tuya? No dice nada, vamos a casa tenemos que volver al hospital en unas horas. Y hemos pasado mala noche, estamos cansados. Nos acostamos abrazados, y con nuestras respiraciones nos dormimos. Despierto con un beso es mis labios, saben a menta me estremece el cuerpo, me da un beso en el cuello, y abro los ojos, su mirada azul, me mira fijamente, mi cuerpo se enciende con esa mirada. - Hola, mi amor. – le digo con voz ronca por el deseo. Sus manos recorren mi cuerpo, me baja el pantalón y me lo quita pasea su boca por mis piernas, besa mi centro del deseo da un tirón y me rompe el tanga, con sus yemas me toca el clítoris y lo introduce un poco dentro de mi v****a nota lo mojada que estoy. - Me encanta que siempre estés preparada. – me susurra. Gimo de placer, no sé cuándo, pero Ayden ya no tenia su ropa, noto su erección contra mi v****a y el esta jugando, cada vez noto que me sube mas la temperatura y necesito sentirlo dentro ya. Le rodeo con mis piernas, y lo empujo fuerte así a mí, Ayden no se lo esperaba y gime de placer, me enviste una y otra vez, con esa fuerza que sabe que me gusta. - Te amo tanto, no podría vivir sin ti. – me dice ronco, por el éxtasis. - Yo también te amo. – le contesto con la poca respiración que me queda. Me sigue invistiendo con fuerza, noto su calor, noto mi calor, y los dos gritamos en un orgasmo que nos deja sin aliento. La casa se ve vacía, sin Ayden, Marie y Chloe nos faltan sus gritos todos los días, y los portazos de Chloe, nos estamos terminando de preparar cuando tocan la puerta, Ayden va a abrir temiendo que sea Pedro. - Señores agentes, ¿les podemos ayudar en algo? Me acerco a la puerta al escuchar a Ayden decir eso, que hace la policía en mi casa. - ¿Señor Ayden Williams? - Si soy yo. – contesta Ayden algo sorprendido. - Tiene que acompañarnos, tiene derecho a guardar silencio… Empiezan a decirle sus derechos Ayden no entiende yo no entiendo, cojo el coche y voy detrás de la patrulla, que está pasando, porque se llevan a Ayden.
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