- Deja a mi madre. – dice Chloe dando un empujón – deja a mi madre.
Es Pedro, pero ¿no estaba en la cárcel?
Ayden tenia razón, estoy metiendo a mi familia en peligro y no le quise escuchar.
Pedro le da un empujón, Chloe se cae ala arena, enseguida llega Ayden, y le da un puñetazo, Pedro se cae y me suelta.
- Chloe estas bien, Chloe, Chloe. – digo preocupada.
- Estoy bien.
- Te dije que estábamos en peligro, te lo dije. – me grita Ayden.
- lo siento, lo siento. - es lo único que alcanzo a decir. Pedro me da un puñetazo y me desmayo.
Despierto en el hospital, la cabeza me duele, en la habitación no hay nadie, no recuerdo bien que paso en la playa, todo paso muy rápido. Ayden entra en ese momento con Chloe, tiene la cara un poco magullada.
- Chloe. – digo preocupada.
- Estoy bien, no te preocupes mama.
Llevaba meses sin escucharla decir mama, y sonrio.
- Patri, nos vamos esta tarde para Francia, no podemos poner nuestra familia en peligro, tienes que pensar en los niños.
- Ayden, no puedo dejar a mi madre sola, vete para Francia, llévate los niños, cuando mi madre mejore, yo volveré.
No quiero poner a mi familia en peligro, pero tampoco puedo abandonar a mi madre aquí, soy la única familia que tiene y no la puedo dejar sola.
- Vez como ya no me quieres – dice Chloe enfadada – llevas meses intentando convencer a papa de volver, sabiendo que estarás en peligro, ¿no te importa que tus hijos te pierdan? Yo ya perdí a una madre no voy a perder otra. TE ODIO. – Chloe llora y sale llorando de la habitación.
Ayden me mira, el tampoco sabia porque Chloe dejo de quererme, llevamos meses hablando de abrir la sucursal en España, y aunque nuestro acuerdo fue dejar el tema laboral en la oficina, ese tema lo habíamos hablado en casa.
- Chloe, Chloe, Chloe. – la llamo desesperada, pero ella no vuelve. – vete a buscarla, no la dejes sola.
- Ahora vuelvo. – dice Ayden.
Lloro, lloro y lloro. No quise nunca hacerle daño, no sabia que era por eso que ella había cambiado. El medico me da el alta, tengo una pequeña contusión, pero nada importante.
Pregunto por mi madre, pero mi madre sigue en peligro, y me veo entre la espada y la pared, amo a mis hijos y mi marido, pero es mi madre, pregunto por un posible traslado y me niegan podría perderla, es una distancia muy grande.
Voy a casa descansar, sigo con el dolor de cabeza, el doctor me mando unas medicinas, y me las tomo desde que llego a casa.
Marie y el pequeño Ayden vienen corriendo al verme llegar, Chloe esta encerrada en su habitacion y decido entrar a hablar con ella.
- Hola princesa. – le digo.
Chloe me mira, pero no me contesta.
- Podemos hablar – insisto.
Se encoge de hombros. Y se pone a llorar. La Abrazo, y ella me abraza, sé que ella también echaba de menos, porque tarda en soltarme.
- Te quiero mama.
- ¿Hasta el infinito y más allá? – le pregunto sonriendo.
- No seas cursi, ya no soy una niña como Marie.
- Lo sé, pero siempre serás mi niña, ¿lo sabes?
- Lo sé, perdóname mama, no he querido hacerte daño. No quiero perderte, no quiero que te pase nada, volvamos a Francia. – me pide llorando.
- Chloe… - hago una pausa – he dejado mi vida en España por ti, por papa y por tus hermanos, deje a mi madre sola, y yo tampoco quiero perderla. Vuelve con papa a Francia, yo volveré pronto.
- Papa dice que se quiere quedar aquí, no puede dejarte sola, quiere enviarnos con mi abuela, pero yo no quiero, volvamos a Francia mama, volvamos todos. – me suplica llorando.
- Chloe, prometo que volveré, te lo prometo. – le abrazo muy fuerte.
- Interrumpo algo. – Dice Ayden. – Marie ya se va a dormir pide vuestro cuento.
- Yo se lo cuento. – dice Chloe.
- Chloe – la llamo.
- Dime mama.
- Te quiero hasta el infinito.
- Y más allá – me contesta- mama eres una cursi.
- Y más aún. – le contesto.
Ayden me abraza por detrás y me da un beso en el cuello.
- No hagas eso, que ya sabes el efecto que tiene en mí. – le digo riéndome. – lo siento Ayden, no quiero poneros en riesgo, no quiero que os pase nada, pero es mi madre y necesito saber que esta bien, dicen que en unos días podrían autorizar su traslado.
- Patri, volvamos, no nos hagas eso. – dice enterrando su cara en mi pelo. – te queremos demasiado, aquí corres mucho peligro.
- No puedo dejarla sola. Ayden no me hagas esto, sabes que eres lo que mas quiero en mi vida, te amo con locura, eres lo mejor que me ha pasado, sin ti mis pequeños no hubieran existido, nada tendría sentido, pero… no puedo dejarla sola.
- Yo no puedo dejarte sola aquí.
Le beso, me besa, es un beso desesperado, lo entiendo, y el me entiende.
- Eh váyanse a su habitación, no quiero un trauma infantil. – dice Chloe riéndose.
Chloe nos abraza a los dos.
- Te echábamos de menos, princesa. – dice Ayden
- No me sean cursis, venga fuera de mi habitación.
Sonreímos, y salimos de la habitacion, Mili ya tiene los peques dormidos. Marie ya no ha tenido fiebre. Y decidimos dar una caminata por el paseo marítimo. Nos damos la mano parecemos una pareja de adolescentes. Y me suena el teléfono.
- Dígame.
- Hola peque… si no eres para mí no serás para nadie, te haré mía y recordaras lo que es el sexo de verdad, ese sexo que no tienes con ese franchute amargado, estas muy guapa con esos pantalones cortos, y cada día tienes unos pechos… estas buenísima, esa camiseta blanca te sienta fenomenal.
- Ayden vámonos, vámonos a casa.
- ¿Quién era? ¿Ha pasado algo a los niños?
- Era Pedro, me ha dicho cosas muy asquerosas, y nos esta viendo, sabe como voy vestida. Vámonos.
- Patri, tenemos que irnos de aquí lo sabes, estas en peligro. Hazlo por los niños, hasta tu madre te lo ha pedido, daré ordenes de que hagan el traslado en cuando ella este mejor.
No le contesto, después de esta llamada se que tiene razón, pero no puedo dejar a mi madre sola. Siento que me tiran del brazo y mis piernas tiemblan, tengo miedo de dar la vuelta.
- ¿Patri, eres tú?
- ¿Alex?
- Patri, cuanto tiempo – lo dice mientras me abraza – ¿cómo está el pequeño Ayden, y Chloe?
- Pues perfectos, y ¿ella es Patricia?
- Si, ya tiene seis años, como Ayden.
Es una niña preciosa, se parece a Pedro, a excepción de sus ojos azules, tiene un pelo largo, castaño y su test es morena.
- Es preciosa. – le digo.
- si, los ojos de mi abuela Pepa, ¿te acuerdas de ella?
- Alex, tenemos que irnos. – dice Ayden.
- Ayden, ¿qué prisa tienes? – dice sonriendo.
- Nuestros hijos están en casa y queremos ir con ellos, además de que alguien nos esta persiguiendo, ya sabrás a quien me refiero.
- A Pedro, si míralo, allí esta. – dice sonriendo.