De eso le conté también a Ximena, porque tuvimos un acuerdo de contarnos las peores cosas que nos pasaron y aconsejaros sobre la enseñanza a aprender y aunque en mi vida todo estaba jodido de verdad, a los trece también era muy ingenuo. Cuando me recuperé bien del golpe, es decir, que no quedaron huellas del golpe en lo absoluto, regresé a la escuela con el temor de encontrarme con Alex porque seguramente lo habrían castigado y estaría esperando al que él creía culpable y era yo, pero para mí buena suerte, debido a su mal comportamiento y bajo rendimiento lo habían mandado en suspensión un mes para que cuando regrese curse de nuevo el grado anterior. Esa noticia no fue muy bien recibida para él porque de acuerdo con los códigos que había en el instituto ya no le tocaría ser el más temido

