- Mamá, necesito decirte algo. - Mi voz apenas se escuchaba. - ¿Qué pasa, Diego? ¿Estás bien? - Me preguntó más que preocupada dejando a un lado lo que hacía. - Dime, dime... En menos de cinco minutos le expliqué lo que había pasado ese día y lo complementé con el relato de cómo inició todo un mes atrás. Por un instante nos quedamos callados y creí que mi destino iba a ser el mismo que el de Carlos. - ¿Es solo eso? ¿Estás seguro? - Preguntó. - Si, mamá. - Respondí sin voltear a verla. - Hijo, te amo. No ha pasado nada que cambie eso y aunque ya lo hablaremos a detalle y será un secreto entre tú y yo durante algún tiempo, quiero que sepas que soy la mujer más feliz porque mi hijo ha confiado en mí para darme la noticia que tal vez será la más importante de su vida. Y no te preocupes, h

