9 Mis nervios durante la mañana eran por dos razones. Primero a causa de la ilegalidad aparente del asunto. Si alguien se daba cuenta de ello y le decían a mi padre, este me arrancaría los cabellos de un solo estirón. Segundo, porque nunca había besado a una niña y aunque sabía hacerlo, me daba un poco de temor fallar o que me disgusta. Como fuera, las mismas dos cosas que me provocaba inquietud eran a la vez lo que me salvaría de las cosas que decían sobre mi exceso de actitudes femeninas y de paso sacarme de la mente a Davis. Los minutos entonces avanzaron lentos y me fue difícil prestar atención a lo que el profesor decía. No me importó cuando al hacerme una pregunta sobre la clase todos se burlaron de mí porque le dije que no sabía y que no estaban poniendo atención y me mandaron a

