10 Lo primero que respondí fue que no era gay. Ella se rió soltando una carcajada. Mostré molestia y ella me calmó ofreciéndome una sesión de besos por lo que durara el receso y ante eso no pude negarme. Saqué los tres dólares de mi bolsillo y los puse en la mesa del banco. Ella los tomó y dijo que no era necesario. Como dije antes, nunca había besado a una chica y al hacerlo sentí una especie de satisfacción. Ahora entendía porque Davis estaba tan contento con su novia. La forma en que Ximena novia sus labios, la lengua y sus brazos acariciando mi espalda crearon un ambiente verdaderamente pasional. Estaba disfrutándolo en serio. No supe cuánto tiempo pasó y de pronto la puerta del salón se abrió de golpe. Nos separamos pensando en que el profesor nos había descubierto y nos sentimos

