11 Ya en casa y sin haber tenido consecuencias mayores, a comparación de los demás compañeros, subí a mi habitación para pensar en lo que había pasado. Según yo, la experiencia había sido linda y sin duda quería repetirla pero no fue hasta que analicé bien la situación que me di cuenta que todo lo que me envolvía era una especie de envidia. ¿Cómo es que una chica puede hacer sentí tan bien a un hombre? ¿Qué se necesita para lograr lo que Ximena hacía? Estaban vueltos locos por ella y yo quise hacer lo mismo. Deseaba tener la misma forma de su rostro, la suavidad de los labios, el tacto para erizar la piel de los chicos. Debía descubrir de que se trataba porque a partir de ese instante decidí que me gustaba más la idea de complacer a los varones. Cuando Ximena me ofreció seguir con nues

