Capitulo 2

414 Palabras
2 Camino a casa mi madre me hacía preguntas sobre lo que había hecho, cómo me sentía y curioseaba ante mi sonrisa tímida que evidentemente escondía algo. Ella creía, después lo supe, que subimos al ático para ver las viejas revistas penthouse que mi tío muerto, el papá de Davis, había dejado y que descubrieron cuando murió, por lo que se sonrojaba al escucharme contento pero al mismo tiempo celebraba que no tuviera que haber pasado ese par de horas con mi padre, quien a razón de ella era un maldito monstruo. O al menos eso decía cuando se molestaba en exceso con él. Pero la alegría no alcanzó para mucho pues de un momento a otro detuve mis pasos y vomité tanto que la mancha del desayuno, comida y cena iba desde mis pies hasta los de mi madre. Ni siquiera la inercia de los pasos de mamá al tomarme de la mano fue suficiente para moverme y fue ella la que paró en seco tambaleante. Ni siquiera se preocupó por su calzado sucio. Preguntó si estaba bien, la respuesta era obvia, pero le dije que sí para no preocuparla más. Se puso en cuclillas frente a mí y mientras colocaba la palma de su mano derecha en mis mejillas y frente inició un cuestionario sobre la comida, bebidas y en general cualquier comida o cosas que me haya llevado a la boca. Sin pensarlo mucho le respondí lo que esperaba y un silencio repentino sumado a una expresión de miedo en mi rostro la hizo dudar sobre mi honestidad pero le prometí con el brazo en alto que todo estaba bien, no era nada. Ella me creyó por fin y me dio gusto que lo hiciera porque supongo que decirle ahí todo lo que me había llevado (o me habían dado) a la boca iba a ser difícil de digerir. Ya en casa subí a mi habitación tan rápido cómo me pidió mi madre que ni siquiera pasé por la sala de estar para saludar a papá, aunque ella me dispensó con él. Lo único que quise para esa noche fue acostarme boca arriba con la vista hacia el techo, cubrirme hasta el cuello con mis sábanas y pasar mi lengua por cada parte de mi boca. Podrá parecerte raro o desagradable pero a esa edad, en ese tiempo, sin la malicia que solo se forma en tus relaciones sociales, en un entorno detestable, fue una experiencia que quise creer como buena.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR