ALEXANDER THOMPSON Han sido 3 días de frustración. 3 días sin poder besarla, tocarla o hacerle el amor. Ninguno de mis intentos, por ablandarla, ha funcionado. Está renuente a levantarme su castigo, por haber estado con aquellas mujeres. —Entonces, ¿qué te parece? Volteo a ver a David confundido. Me parece que me ha preguntado algo, pero no he entendido, lo que ha dicho, por estar pensando en Anna. —Alexander, ¡quieres concentrarte en esto! —exclama, David. Está molesto porque no le estoy prestando atención, y tiene toda la razón —. Tienes que contratar a un jefe de Recursos Humanos y a uno del departamento de ventas. Si no, esta empresa se irá al caño. —Lo siento —le respondo, tratando de concentrarme en aquello—. Tienes toda la razón. Ya ha pasado mucho tiempo desde que la

