ANNA KALTHOFF —Cristhian… ¿Cree que es buena idea que me quede, con usted, en su casa? Hemos llegado a Nueva York, son las 5 de la tarde, en Alemania debe ser media noche ya. A pesar de que dormí durante todo el viaje, me siento cansada. Un Uber nos ha recogido en el hangar y ahora vamos de camino al departamento de Cristhian. —Anna, sabe que no puede estar sola —resopla y toma mi mano entre las suyas—. Si Miranda fue capaz de ayudar a Roddy a salir de la cárcel y enviarlo a su departamento a hacerle… lo que pasó, no podemos arriesgarnos a que, aquí, pueda hacer lo mismo. Bajo la mirada y me quedo en silencio, porque tiene toda la boca llena de razón y no puedo discutir contra aquello. El auto se detiene frente al edificio donde vive Cristhian. Es un lugar bonito. Me gusta porq

