ALEXANDER THOMPSON Me despierto y la busco por la habitación, pero no la encuentro. Me incorporo asustado, creyendo que se ha arrepentido de lo que sucedió entre nosotros. Con rapidez me coloco el bóxer y un pantalón, y salgo de la habitación en su búsqueda. La encuentro en la cocina. Está de espaldas y no se ha dado cuenta de mi presencia. Me apoyo en el respaldar de la puerta a observarla. Está cocinando. Lleva puestos unos auriculares, y está canturreando y bailando al son de una canción que no reconozco. Me quedo embobado viéndola. Me encanta verla así. Feliz. Y, me ilusiona pensar, que es por mí que está así. Quisiera que fuera así. Que, gracias a mí, vuelva a tener motivos para ser feliz. Se ve tan hermosa y tan sexi con esa camiseta, que, solo con verla, se me ha puesto dura

