Al llegar a casa, me sentía un poco más aliviado con la compañía de él.Suspiro en forma cansina, todavía mi alrededor parecía en cámara lenta. —¿Te preparo algo de comer? —quiso saber Nico. —No tengo hambre. Fui derecho a la cama, la sensación de una opresión en el pecho aumentaba a medida que cerraba los ojos. Aprieto el puño, con las sábanas entremedio de mis dedos. —Julia¿me voy? —Nico, se sentó a mi lado, acariciando mi espalda. A decir verdad, Nico había sido un amigo durante muchos años: mientras cursaba la universidad. Por eso, esta relación fue algo repentino y sorpresivo para todos. —No quiero confundir las cosas —Susurre. Era verdad, no quería confundir las cosas. Tal vez si él se quedaba, yo podría encender una luz de esperanza; no quería tener una segunda oportunidad con

