El día jueves, no fue diferente al miércoles. Con la diferencia, que había llegado temprano y Nico me estaba esperando en la entrada. Lo miré con curiosidad, no era de esas parejas celosas ni pegajosas. —¿Nico, pasó algo?—quise saber. —Compré Lemon Pie, quería traerte una porción —dijo en forma tímida. —¿Lemon Pie?...¡Lemon Pie!—no pude evitar gritar de emoción. —Ten —me dió una pequeña bandeja, con una cuchara. Le sonreí, guarde la pequeña bolsa y lo miré. —Nico. —Dime, ahora ya me iba —murmuró. —¿Quieres quedarte?, podemos ir a tomar un café. —¿No te incómodo? —No. —Esta bien, aunque tengo una tarta entera —se rió —pediremos café solo y para ti un submarino. —Con mucho chocolate. —Mucho chocolate —afirmó. Al llegar al lugar un ambiente rústico nos recibió, la entrada estaba

