Ulises, al volante, está concentrado, su rostro tenso, pero su mirada no dejaba de ser peligrosa. —Baja la cabeza, esto es peligroso. El motor rugía a toda velocidad, y el viento helado azotaba la cara de Miranda, quien apenas podía procesar lo que estaba ocurriendo. El apartamento había sido solo el principio, la tensión ahora se palpaba en el aire como si fuera algo tangible, y la amenaza de su madre nunca había estado tan cerca. —Tenemos que salir de aquí—dice Ulises con una voz grave, sin apartar la vista del camino. Su tono era el de un hombre que había aceptado lo que se venía, pero con la determinación de no dejarse vencer. Miranda lo mira, la adrenalina corría por sus venas. Ella apenas había tenido tiempo para pensar después de la pelea con Dante, pero ahora el pánico la i

