—Papá te digo que estoy bien. Ulises está herido en un hombro, pero no es grave, ya lo atendí—le susurra Miranda a su padre por teléfono. Miranda está sentada junto a Ulises quien cerro los ojos un momento y se quedó dormido del agotamiento, ella mira por la ventana, sin poder apartar los pensamientos oscuros que se aferraban a su mente. La noticia de la muerte de Jillian había llegado en el momento más inesperado, como un golpe seco que los había dejado a ambos en un estado de shock. Ulises no había dicho una palabra desde que recibieron la primera llamada, y el rostro de Miranda reflejaba una mezcla de rabia y lástima al ver a su esposo encerrado en su caparazón. Ulises no podía dejar de pensar en la mujer que, aunque responsable de tanto sufrimiento, era su madre. Aunque la relación

