Lunes, día donde todos se preparan para sus labores el señor Mitsuke, ya se había ido temprano al trabajo ya que tiene una reunión importante. La señora Marina y Jhon, estaban desayunando, esperando si por fin bajara a buena hora Hikaru a desayunar, cosa que veían imposible. Pero bien dicen que nunca des por sentado las cosas, así que para su sorpresa, impacto y confusión una Hikaru, totalmente arreglada, peinada y con calma entra al comedor.
—Buenos días— Les dice una sonriente Hikaru.
Marina y Jhon, están totalmente impactados, Hikaru siempre desde el preescolar ha sido muy desordenada, siempre baja a desayunar a toda prisa, su cabello era un desastre, hasta su madre tenía un cepillo a la mano para arreglarla, el uniforme mal colocado, bueno un desastre total, pero ahora es lo opuesto. Ven como se sienta y desayuna con calma, ven la hora y tienen tiempo de sobra, nada de prisas, ni de apuros.
— Dime que hiciste con mi hermana el desastre andante— Jhon incrédulo la cuestiona.
—Vamos Onii—chan, no seas malo, además hoy es un día muy especial, porque perder el tiempo en tonterías –Hikaru muy sonriente y con una mirada muy brillante, comienza a desayunar tranquilamente.
— Bueno creo que alguien se cayó de la cama y está sufriendo un cambio— Marina veía a su hija, la amaba profundamente, pero si era honesta solo se comportaba así de bien cuando algo traía entre manos.
— De verdad no me pasa nada. Okāsan, esta semana el club de música empezara con los detalles finales para el concierto de navidad. Así que estaré llegando más noche de lo normal estos días prometo llamar al chofer para que vaya por mí.
— Muy bien hija, recuerda mañana tenemos cita con la modista para los últimos arreglos de tu vestido – Le dice su madre con una mirada de “favor con favor”
Hikaru hace una mueca interna, odia esas sesiones, pero si quiere quedar bien con su madre y no se enoje, tiene que ceder un poco. La fiesta anual de las empresas de sus padres es un evento muy importante. Por lo cual era importante ir presentables.
— Antes de que me arrepienta, me marcho. Gracias por el desayuno, me lavo los dientes y nos podemos ir Onii—cha.
—Bien, no tardes demasiado—
Hikaru rápidamente sube a su habitación, se lava los dientes, se ve una última vez al espejo, debe de estar presentable, sabe que no vera a Haruna hasta el almuerzo, pero quiere estar lo más guapa posible, toma su maletín y su inseparable bolso de conejo, donde lleva su libreta de canciones, plumas, lápices, sus batacas favoritas y su reproductor de música. Hikaru baja rápidamente y ve que su hermano la está esperando.
— Lista, nos vemos en la noche Okāsan— Le dice una sonriente Hikaru, mientras el da un beso a su madre.
— Buen día hijos. Oh se me olvidaba su hermano Michael estará fuera toda la semana, estará haciendo prácticas de la Universidad. Me pido que no se coman sus galletas y dulces de su escondite.
Hikaru y Jhon se miran cómplices, saben cuál será su siguiente travesura.
— Descuida Okāsan, no lo haremos. También cuidare que Hikaru no falte a clases por estar en el salón de música, si la veo tonteando la traigo de las coletas.
— Como si pudieras, antes corro cual medallista olímpica.
Todos ríen ya que, aunque a Hikaru le gustan los deportes es malísima en las carreras. Ya con sus cosas listas y el chofer esperándolos, Jhon y Hikaru suben al auto. Ya lejos de la casa, ni tarde ni perezoso Jhon empieza a interrogar a su hermana.
—Muy bien Usa, ayer te deje tranquila, pero hoy es otro asunto. Dime que paso el sábado.
—A que te refieres— Lo mira con ojitos tiernos
—No me convencerás, puede funcionar con Michael, pero no conmigo. Sabes que no faltan las chismosas, me platicaron que te vieron muy acaramelada con Haruna, que hasta te llevo a la casa. Además ¿Que hacías en la fiesta? Según se estarías con tus amigas en una pijamada, si se enteran nuestros padres…
—No se enterarán, además no fui sola ellas me acompañaron, Rin nos invitó además no le veo nada de malo, conozco a Haruna desde siempre sabes que no me haría algo malo.
—Difiero, sigue siendo hombre y tú mi hermanita, no te voy a prohibir que lo veas ni que salgan juntos, solo te pido que te cuides y si trata de hacer algo que no quieres, avísame.
— ¿Onii—chan no crees que exageras? Solo somos amigos.
—Escucha bien, porque es la única vez que lo voy a decir, te estas convirtiendo en una señorita muy guapa así que pronto tendrás a más de uno tras de ti, solo te pido sepas elegir bien y si es mi amigo Haruna lo soportare, pero recuerda tu eres mi hermana así que no importa los demás solo tú ¿de acuerdo?
—De acuerdo, pero dime algo –Le dice Hikaru con una mirada picara— ¿Cuánto te dio Michael para que hablaras conmigo?
—Lo suficiente para irme a París de vacaciones.
Los dos sueltan una carcajada, Jhon no lo negaría, su hermano Michael cuando se enteró de que Hikaru salió de fiesta con sus amigas, que estuvo bailando con Haruna, se puso furioso, quiso confrontarla, pero por la escuela no tiene tiempo suficiente así que casi obligo a Jhon a hablar con ella. Él no se negó demasiado ya que nadie toca a su hermana sin sufrir consecuencias, aunque no es tan hablador y menos de esos temas con su hermana, ya que era incomodo hacerlo.
Lo que hizo que se decidiera es que conocía la reputación de Haruna y es el que no dejaba intactas a sus parejas, cuestión que no sabe Hikaru. Jhon sabe que es muy pronto para darlo por hecho, pero si su objetivo era Hikaru no podía dejarlo hacer lo que quisiera con ella.
Jhon deja sus pensamientos sobre tortura o contratar a algunos Yakuza, cuando el automóvil frena suavemente.
El colegio “Akai Hoshi” (estrella roja) es uno de los colegios más prestigiados de todo j***n, tenían desde prescolar hasta preparatoria, a ese colegio iban desde hijos de millonarios, niños genio, niños con apoyo escolar, una elite de alumnos se encontraba en ese colegio. Hikaru siempre era blanco de las bromas ya que aún no sabían que hacia ella ahí, claro que muchos decían que era por el dinero de sus padres. Ya que Jhon es muy bueno en lo deportes, tanto así que para la universidad esta con beca y tomado en cuenta por la selección de baloncesto japones.
Lo que muchos ignoraban es que ella era un prodigio en artes sus enemigas no la dejaban en paz y la acosaban por su amistad con Haruna. A ella no le importaba mucho ya que recuerda mucho una frase de su padre “Todo llega en su momento y lugar indicado”. Aunque la gente a su alrededor si fuera reconocida, Akire era buena en matemáticas participaba en concursos y siempre quedaba dentro de los mejores cinco, Makoto amaba la cocina así que sus platillos eran los mejores, también ya ha participado en varios concursos y ganado varios premios.
Los hermanos bajan del auto, cada uno ya con la mente en sus deberes escolares.
—Nos vemos a la hora del almuerzo Usa, traes tu tarjeta ¿Cierto?
—Sí, Onii—chan. Espero verte, aunque sea un rato en los ensayos.
—No me lo perdería por nada.
—Daré lo mejor de mí. Hoy siento que es mi día.
—De acuerdo Hikaru, vamos hoy es tu día y tenemos que empezarlo bien. No llegando tarde a clases.
Ya en la escuela se despiden y cada uno toma rumbo a sus respectivos salones. Al llegar a su salón muchos la miran extrañados ya que siempre llega tarde o al límite del tiempo, así que ella llegara tranquila y puntal, sorprende a muchos. Sus amigas que saben lo que paso el día de la fiesta la miran y notan que algo cambio en Hikaru, sutil pero visible claro solo para ellas.
—Hika—chan buenos días, te ves muy guapa— le dice Makoto con una sonrisa.
—Algo nos dice que tu fin de semana fue genial— Akire la mira con picardía.
—Mako—chan, Aki—chan, Ohayo (buenos días) no lo negare fue el mejor de mi vida.
—Ya lo creo, tu sonrisa lo dice. Hoy tienes muchas actividades. — Le dice Makoto
—Si estoy que muero de nervios, aunque sé que todo saldrá muy bien.
Siguieron las tres platicando, mientras como cada mañana varios compañeros las saludaban, era algo que Hikaru agradecía, tal vez no era ni la mejor en ciencias o deportes, pero lo que, si es que tenía muchos amigos, siempre la saludaban, le pedían apoyo a ella, sus mejores amigas y ella eran muy conocidas en la secundaria porque siempre que podían participaban en las actividades escolares. Así que nunca faltaba que alguien las saludara.
—Pero miren quien se cayó de su jaula, hasta que llegas a tiempo Gaijin (extranjera) —
Hikaru voltea a ver a la dueña de esa odiosa voz, si tenía muchos amigos, también existían enemigos y ella era uno de ellos, Asuka Minori, se conocen desde la primaria, su enemistad empezó desde el primer día, ya que por un accidente Hikaru le vacío un plato de comida en la cabeza, por más que ella trato de disculparse, Asuka jamás la perdono y desde entonces se odian, ya que por desquitarse Asuka le puso un ratón en la mochila de Hikaru, cosa que a ella le dio mucho miedo.
Su enemistad era muy conocida, para desconsuelo de Hikaru, Asuka era muy buena en deportes en específico en tiro con arco, ya había ganado varios premios y al ser muy guapa, ya trabajaba como modelo para una marca de ropa juvenil. Cosa que Asuka aprovechaba para burlarse de ella y hacerla sufrir. A Asuka también le gustaba Haruna así que más que nunca no se soportaban.
Hikaru decide ignorarla ya que no quiere que nadie arruine su día, Asuka al ver que Hikaru se voltea como ignorándola, se molesta, pero antes de que pueda decirle algo más, el profesor llega, así que se queda con el coraje, pero jura que se lo pagara de alguna manera. Esa maldita Gaijin a estado muchos años molestando el mismo aire que ella respira y su atrevimiento del sábado era más de lo que podía soportar.
Lo bueno es que su venganza estaba ya en marcha y haría lo que fuera para hacer que esa maldita se marchara de forma permanente de su vida.
Las primeras clases transcurren de manera normal y aburrida para Hikaru que cuenta las horas para ver a Haruna. Así que por fin después de una aburrida clase de química llega la hora de almorzar. Con nervios y acompañada de sus amigas van al comedor, quienes antes de ir a su destino le arreglan su cabello y colocan en sus labios un poco de brillo.
Un sonriente Haruna la está esperando junto a las puertas de entrada. Claro no estaba solo ya que su sequito de admiradoras tratan de llevarlo dentro. Él traía una gran cesta, como para hacer un picnic.
—Hola Hikaru ven vamos a almorzar a los jardines ¿Esta bien?
—Hola Haruna, muy bien. Nos vemos amigas.
—Cuídala Haruna— las dos chicas a coro despiden a la parejita.
Entre risas, miradas asesinas y varios incrédulos, Haruna toma de la mano a Hikaru y salen a uno de los múltiples jardines que hay en el complejo escolar. Desde pequeños donde se exhibían las plantas, flores y árboles que muchos e importantes diplomáticos y empresarios donaban al colegio como lugares donde los alumnos podían convivir, descansar, comer hasta disfrutar del fresco clima de invierno.
Haruna lleva a Hikaru hasta uno zona donde, aunque se siente el clima frio, hay una chimenea dando un poco de calor, ambos ponen los alimentos, Haruna ayuda a sentarse a Hikaru y él se acomoda cerca de ella. Hikaru siente que está en un sueño, jamás pensó que Haruna tendría ese tipo de detalles con ella.
—Haruna, si me hubieras avisado abría traído algo de comer.
—Tranquila, además si te avisaba, abría arruinado la sorpresa.
—Gracias por la comida y la sorpresa.
—A ti por aceptar, bueno comamos. No sé tú, pero yo tengo demasiada hambre.
Los dos empezaron a comer mientras platicaban de cosas de la escuela, de sus amigos en común y en una que otra anécdota graciosa. Haruna con una pequeña cerca entre sus labios y se acerca a Hikaru, que desconcertada lo mira y antes de saber que hacer, él toma por asalto sus labios.
Ella siente la explosión de sabores en su boca mientras sus aun inexpertos labios tratan de seguirle el ritmo, siente como su cuerpo se va calentando a cada beso, siente su corazón latir como al ritmo de una gran pieza música, sus labios hormiguean haciendo que ella no quiera terminar.
Un pequeño gemido escapa de sus labios, cosa que Haruna aprovecha para atraerla más a sus brazos, minutos después decide terminar el beso, ya que aun quisiera continuar están en el colegio.
Sintiendo sus labios hinchados, sensibles y con ganas de más, la mente de Hikaru no tiene otra idea que empezar a girar en colores, notas musicales y sonidos parecidos a un piano, tomando por sorpresa a Haruna toma su mochila, saca su preciado cuaderno y empieza a escribir la canción que empieza a surgir como un torrente. Sus amigas y familia están acostumbrado a verla así.
Haruna solo veía como ella empezaba a escribir y a tararear, se siente extraño al verla. Unas campanas se empiezan a escuchar sacando de su “trance” a Hikaru.
—Hikaru ¿Estas bien? Te estoy hablando, pero no me contestabas.
—Lo siento Haruna, es que tuve una idea maravillosa y no supe como pararla. Espero no haber arruinado el momento.
—Para nada fue interesante observarte. Vamos ya es hora de las clases de la tarde.
—Tengo que ayudar en el ensayo del club de arte ¿Podríamos vernos después?
—Sera en otra ocasión, tengo que ayudar con el torneo de invierno en el club de básquet. Por cierto ¿Lista para la fiesta de invierno? Jhon dice que va a ser algo especial y muy grande, tus padres siempre hacen en grande sus eventos.
—Ni me lo recuerdes, parece que va a ser algo de locos. Mas ahora que mi madre quiere que lleve un vestido en toda regla, no llevare un esmoquin como mis hermanos.
—Jajaja aún recuerdo tu traje de hace un año, muy bonito en rosa, aunque tus hermanos no eran muy felices.
Hikaru estaba muy feliz, caminando junto a su amor, donde todos los verían, recordando su vestuario. Antes de que pudieran seguir conversando un m*****o del equipo de basquetbol los interrumpe.
—Haruna ven, tenemos un problema con los horarios de la cancha.
—Hikaru, lo siento tengo que irme, pero te lo compensare, te llamo en la noche y mañana volvemos a almorzar ¿De acuerdo?
—De acuerdo.
Haruna toma sus cosas, pero antes de irse le da un suave beso a Hikaru, cosa que ella acepta más que gustosa.
—Cuídate mi Hikaru.
Haruna se va junto a su compañero, mientras una emocionada Hikaru lo sigue con la mirada, mientras una mirada enojada y maliciosa la ve con un profundo odio.
—Esta no te la perdono Gaijin.