Rebeca... Ya que fui el blanco de mis primas y de mis amigas con sus comentarios burlones por mis deseos carnales inapropiados muy propios de mi vieja yo, decidí enfrentar mis demonios aprovechando que Alex no se encontraba en el perímetro. - Que tal la estás pasando? - le pregunto a Iván. - Bien, excepto por el calor, siento que en cualquier momento me desmayaré. - Supongo que no estás acostumbrado a este clima. - No de hecho, estuve en Utah por una larga temporada, y el clima en verano es mucho más frío de lo que podría estar el clima dónde vive mi tía Linda o en la casa de la montaña de tu querido prometido. - Oh wow! Ya me imagino! - buscaba una forma sutil de ir al grano pero como siempre, no pude - Oye, por qué me has tratado tan mal? Recién nos conocemos y no creo que tú trato

