Llegué a la dirección que me invio Lessa, pero no la mire por ningún lado, así que decidí irme, pero cuando comencé a dar reversa un golpe en el cristal de el coche me hizo saltar ― ¡Lessa! ―exclamé ― ¿Dónde estabas? ―lo lamento, los nervios me estaban consumiendo así que decidí ir por un té, y traje uno para ti también ―se miraba muy tranquila, lo cual me hizo dudar de toda la historia que me había contado, tomé el té que me había dado y lo deje en el porta vasos de mi auto ―por que no lo tomas, te hará bien ―dijo y ante tanta insistencia de su parte agarré el vaso y le di un pequeño sorbo ―porque no lo bebes todo ¿acaso no te gusta el té? ―como notaras Lessa, estoy embarazada y no puedo tomar nada con cafeína ―si, lo siento ―exclamó y pude notar una mueca de disgusto en su rostro ―

