Ya habían pasado tres días y no tenía ni una sola noticia de Roberta, detectives privado y policías la buscaban sin crear mucho escándalo, para que la prensa no se enterará, pero en ese momento a mí ya no me importaba nada de eso, solo quería que estuviera de nuevo a mi lado, acariciar su vientre y verla comer su comida favorito, me torturaba la tan sola idea de no volverla a ver más. Llenó de furia arrojé todo lo que había en mi escritorio y apreté fuertemente mi cabeza ―señor esta bien ―preguntó Nancy del otro lado de la puerta ― ¿Por qué? ¿Qué sucede? ―el detective lo busca ―me paré y rápidamente abrí la puerta de mi oficina, deseando tener buenas noticias ― ¿la encontró? ―pregunté en cuanto vi su rostro asomarse al otro lado de la puerta ―lo siento señor Alexander, pero hemos busc

