Su gesto me sorprendió enormemente, pero también me sentí muy feliz y la abracé contra mi pecho acariciando su cabeza ―tranquila princesa ―le dije cuando sentí sus lágrimas derramarse ―ya estoy aquí y cuidaré de ti ―lo lamento Alexander, lo lamento mucho, porque yo… ―olvídalo ―no, no puedo, tengo que decirte la verdad… la verdad de lo que hice ―shhh ―dije poniendo mi dedo en sus labios ―no digas nada princesa, olvidemos el pasado y comencemos de nuevo… si a ti te parece ―la miré guardar silencio, así que le dije: ―te dejaré pensarlo, y cuando estes lista me dirás tu respuesta, ¿te parece bien? ―si, gracias ―bueno ahora siéntate que no me iré de aquí hasta que te miré comer ―ella sonrió y se sentó de nuevo, comimos y reímos juntos, su actitud era diferente ya no me trataba con la f

