Subí al elevador tomada aún del brazo de Alexander, con una sonrisa y la cara en alto, aunque pronto mi sonrisa desaparecería. Cuando llegamos al último piso, al piso donde estaba la enorme oficina de Alexander, mí Alexander, ahí estaba ella, la estúpida y coqueta de Emma, con un mini vestido y un sacó n***o, sentada afuera de la oficina de Alexander de pie cruzado detrás de un escritorio ― ¿Qué hace ella aquí? ―pregunté y no pude evitar que mi cara se pusiera roja de furia, sabía que lo que me había dicho era muy enserio y que estuviera tan cerca de Alexander me pondría las cosas mas difíciles, decirle que me arrepentí y ya no le dejaría el camino libre no era una opción, desde que me vio llegar tomada del brazo de Alexander supuse que lo sabía, por eso y su cara que se tornó tan seria,

