El hijo mayor o nada

1403 Palabras
― ¿Profesor? ―dije mientras lo observaba sorprendida “¿no se supone que aquí hay pura gente de clase alta?” no creo que un profesor de artes, provenga de una familia muy acaudalada “¿oh si?” ― ¡Roberta! ― exclamó él, y sentí sus labios casi rosar los míos, mientras me miraba de una manera verdaderamente hechizante, mi corazón se aceleró y traté de retroceder unos pasos, pero tropecé y caí entre los rosales ―Roberta ¿te encuentras bien? ―me preguntó mientras me ayudaba a levantarme, mi vestido se había arruinado, al igual que mi cabello ― ¡no! ¡no! ¡no! ―exclamé desesperada, si mi abuelo me veía así, me mataría ― ¿Qué sucede? ―a mi abuelo no le gustará encontrarme así ―pero, fue un accidente ―oh, no conoces a mi abuelo, a él, eso no le importará ―entonces déjame ayudarte ―dijo y comenzó a quitar las hojas y espinas enredadas en mi cabello ― te has lastimado ―expresó preocupado mientras veía mi mano sangrar, tomó su pocket square (pañuelo de bolsillo) limpió mi herida y luego la cubrió, era verdaderamente todo un caballero ―gracias Alexander ―me alegra que lo hayas recordado. ¡Listo! ¡ya está! ―dijo mientras soltaba mi mano ya vendada con su pañuelo, y me miró con una hermosa sonrisa en su rostro. ―prométeme que llegando a tu casa te tratarás esa herida ―lo prometo profe ―dije asiendo un saludo militar, que a él, le causó risa ―eso espero. Ahora dime… ¿Qué haces aquí? ―vine a acompañar a mi abuelo y ¿usted? ― un amigo me invitó, pero ya pensaba en irme… el encontró pronto compañía y desapareció ― ¿y usted no? No creo que un hombre como usted no encuentre compañía rápido ― ¿un hombre como yo? Y ¿Cómo es eso? ―preguntó mientras sonreía ―así… así… ― “rayos” ahora que le digo, pensé, no podía decirle lo que en verdad pasaba por mi cabeza, así que dije lo primero que se me ocurrió ― así de caballeroso y atento ―el solo rió ante mi respuesta, “oh tal vez fue por que mi cara se puso roja como un tomate maduro” ―creo que tienes un poco de calor, ¿quieres que te traiga algo de beber? ―era obvio que él sabía que no me encontraba colorada por el calor, pero aun así acepté. Al poco tiempo regresó con dos copas. ―se supone que es una fiesta de compromiso, pero hasta ahora no he visto a ninguno de los novios ―escupí el líquido en su cara, al escuchar lo que dijo, él… él sabía de que era la fiesta ―lo siento… lo siento… discúlpeme ―dije tratando de secar su rostro con mis manos ―no te preocupes, esta bien, siempre traigo un pañuelo extra ―y sacando su pocket square comenzó a limpiarse ― ¿Por qué te tomó tan de sorpresa mi pregunta? —acaso… ¿tu eres la prometida? —mis ojos se abrieron enormemente y negué enseguida, no quería que nadie supiera que me iba a casar ―no… no fue eso, es solo que, no estoy acostumbrada a beber y se me subió un poco el champagne ―a ok. bueno Roberta, me encantó platicar contigo, pero tengo que irme ―dijo mientras se paraba del pasto donde se encontraba sentado acompañándome y se sacudió ―nos vemos mañana en clases y no olvides curarte esa herida ―no lo haré, gracias por preocuparse ―con un gesto de despedida se retiró del lugar ― ¿señorita Roberta? ―dijo una muchacha con uniforme acercándose a mi ―usted… ¿usted es la señorita Roberta? ―exclamó mientras observaba el desastre en mi ropa y en mi cabello ―sí, soy yo ― su abuelo y la señora Charlotte la esperan en el estudio. Acompáñeme por favor ―la seguí y me guio hasta unas grandes puertas dobles, entre y pude notar la mirada furiosa de mi abuelo al verme tan desaliñada ― ¡Roberta! ¿Qué significa esto? ¿parece que te revolcaste en el fango? ―lo siento abuelo, salí al jardín a observar las rosas, pero resbalé y caí ―dije con la cabeza inclinada ―creo que hoy ninguno de los novios podrá ser presentado Charlotte ―si Gabriel, eso veo. Ven cariño, siéntate ―me dijo amablemente esa elegante dama ―te mandé a llamar para pedirte una disculpa, mi hijo mayor… él, él no quiere casarse, traté de que lo hiciera, pero ni siquiera se presentó hoy aquí ―una gran oleada de felicidad me inundo, aunque traté de fingir, para que no pudieran notarlo y me mantuve seria ―lo siento mucho querida, pero no te preocupes… te casarás con Diego, mi hijo menor ― ¡No! ― ¿cómo? —exclamó sorprendida la señora, mientras miraba a mi abuelo ― no quiero casarme con él, prometieron que me casaría con el mayor, y si él no quiere, entonces no me casaré ―oh querida, te entiendo… Diego es muy infantil y tímido, pero seguro te tratará bien. Lo lamento Gabriel ―yo estaba enormemente feliz, solo quería llegar a mi casa, para poder brincar de alegría ―señora Charlotte, tiene una llamada ―discúlpenme un momento, por favor podrían tomar una decisión, necesitaré saber si aceptarán que sea Diego el novio ―dijo la señora elegante y salió de la habitación, para contestar la llamada ― ¿Por qué eres tan grosera Roberta? Aceptaras al joven Diego como prometido ―no abuelo, no lo haré, no estaba en mi destino casarme con ese prospecto tuyo, y tienes que aceptarlo ―dije con una gran sonrisa de satisfacción, mientras veía las facciones de mi abuelo fruncirse, me sentía victoriosa y sublime, hasta que esa dama entró, con una gran e impresionante sonrisa en su rostro ― ¡señor Gabriel! Tengo excelentes noticias para ustedes ―esas palabras me hicieron estremecer ― di nos Charlotte ¿Qué sucede? ― ¡un milagro! ―gritó eufórica ―mi hijo mayor me ha llamado… y a aceptado casarse, por fin el soltero mas codiciado de todos se casará, no se que fue lo que cambió en él, pero en verdad es un milagro ―mi rostro palideció y toda mi alegría se fue en un segundo, mientras que el rostro altanero de mi abuelo se había iluminado de nuevo y triunfante me observaba con una media sonrisa ―es una gran noticia ¿no te parece Roberta? ―yo… yo… ― mira Gabriel, tu nieta se a puesto tan feliz, que ni siquiera puede hablar ―si, no sabes cuanto ―ah una cosa mas ―dijo y bebió un poco de su copa ― quiere que la boda, se lleve acabo en una semana ― ¡QUE! ―grité exaltada ―yo también me sorprendí tanto como tú, nunca había aceptado casarse y créeme cuando te digo que muchas lo intentaron e hicieron de todo para lograr atraparlo, pero nunca tuvieron éxito, que está vez aceptará, y aún más que quiera casarse tan pronto, es una gran sorpresa para mi ―sí, enorme sorpresa ―bueno, quiero que elijas el vestido que mas te guste, nosotros lo pagaremos no importa cuánto cueste ―no Charlotte, nosotros lo compraremos ―por favor Gabriel, es una tradición en nuestra familia pagar todos los gastos de la boda, yo me ocuparé de todo ―esta bien, siendo así… nosotros nos retiramos ―dijo mi abuelo y dándole un beso en la mano, regresamos a mi casa ―no me casaré en una semana abuelo ―claro que lo harás, ¿era lo que querías no? ¿casarte con el hijo mayor? —diji burlonamente mi abuelo ―ni siquiera lo conozco y ¿si es feo?… y ¿esta viejo? ―eso no importa, aun así, te casarás, tener a un Morel en la familia, es lo mejor para nosotros y nuestras empresas ― ¿Qué? ¿un Morel? ―si Roberta, los Morel, la familia más acaudalada de todas ―eso no me interesa, ¡nunca me casaré con un Morel! ¡ellos son los asesinos de mi padre!
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