Roberta Los días pasaron y todo continuo con normalidad, por más que Alexander intento seguir de maestro no pudo, ya que tenía que hacerse cargo de las empresas de su familia y de la mía también, aun así se tomaba el tiempo para venir a comer, no sabía si era por mi o por sus amigos, pero lo hacía. En las noches me pedía dormir con él, literalmente solo dormíamos, él me abrazaba y se sumergía en sueño hasta el amanecer, dijo que no me forzaría de nuevo y lo estaba cumpliendo… ya había pasado un mes y solo faltaban cinco para terminar el contrato, así que me encontraba feliz en ese sentido, pero por otro lado tenía un mal presentimiento, como si algo malo fuera a ocurrir. ― ¡buenos días princesa! ―buenos días Alexander, ¿hoy no iras a trabajar? ―si, solo quería tomar el tiempo para des

