—¡Ernesto Malo, alias el “malo”, papá!—interviene otro de los extraños.
Sneyder palidece bastante, y empieza a temblar de abajo arriba. Pero aún así, se atreve a decir:
⸺¡Yo con ustedes no voy a ningún lado!—y mira a sus empleados y a los clientes.
⸺No haga las cosas más difíciles. Nosotros le prometimos a nuestro jefe que a usted lo llevaríamos ante él, y nosotros no hacemos falsas promesas. ¿Usted decide, por las buenas o por las malas?⸺y el hombre le muestra una pistola con silenciador a Sneyder.
El pobre traga en seco y vuelve a mirar a sus empleados, y al par de clientes que hacía unos momentos él mismo había atendido.
—¿Todo bien Sneyder?—pregunta Marlon.
—¡Sí, todo bien señor Marlon, no se preocupe!—y muestra una forzada sonrisa.
Sneyder no sabía a qué santo encomendarse. Empieza a sudar frío, a pesar de que el aíre acondicionado del lugar, está a tope.
⸺¡No quiero que me maten, parcero!⸺le dijo muy despacio al hombre que le había mostrado la pistola.
—¡Aquí nadie va a matar a nadie! Si lo quisiéramos muerto, lo hubiéramos matado esta mañana en su cálido departamento, junto a la pelirroja.
Estas últimas palabras alarman más al pobre Sneyder, así que no le queda de otra que aceptar la invitación, pero toma sus precauciones.
⸺Le voy a decir a unos de mis empleados que voy hacer una diligencia con ustedes. Si yo desaparezco, ellos se encargaran de denunciarlos. Ustedes están siendo grabados. ¡Vamos a ver que quiere el loco de su jefe!
⸺Un poco de respeto, por su futuro suegro⸺y el hombre ríe.
Sneyder deja todo dispuesto en la joyería y parte junto a aquellos hombres. Por casualidades de la vida, media hora después, lo llega buscando Yeris.
La dependienta que quedó encargada de la joyería, la atiende.
—Tres hombres lo vinieron a buscar…
⸺Por pura curiosidad… ¿Uno de esos hombres no tenía una cicatriz de quemadura, en la cara?⸺y Yeris mira a los ojos a la dependienta esperando la respuesta de ésta.
⸺¡Sí!⸺y la dependienta se retira para atender a un cliente que había llegado.
⸺¡Papá!⸺piensa en voz baja Yeris. Muy enfadad y deprisa se va para su casa.
Le ordena a uno de sus dos su guarda espalda personal, que la lleve a su hogar. “Gato” que se ha dado cuenta de todo, se le ocurre un plan para retrasar el regreso de Yeris hasta su casa. Pues piensa, que si su jefe mandó a buscar a su principal rival, es por algo, y sabe que si Yeris llega a tiempo, Ernesto Malo no le podrá hacer nada. Se va hasta su compañero y se lo cuenta, aprovechando que su jefa se ha vuelto a ir nuevamente hasta la dependienta, para dejarle un recado a su enamorado.
⸺¡Escúcheme “machetico”. “Cara quemada” vino a buscar al man ese para llevárselo al jefe. Tenemos que evitar que la señorita llegue hasta su casa, por lo menos hasta que el jefe no haya matado al mariquita ese.
⸺¿Y si no quiero apoyarlo en su absurdo plan?⸺y alias “machete” frunce el ceño mientras mira a su compañero a los ojos.
⸺ ¡Venga parecero, no se ponga en esas ahora!
⸺¡No, “gato”! el que no se tiene que poner en esas es usted...
⸺¿Ponerse en qué?⸺los interrumpe Yeris,
Los dos no saben qué responder, pero a alias “machete” se le prende el bombillo.
⸺Señorita, lo que pasa es que este man⸺y los dos miran al “gato”⸺, está con diarrea y ahora le han dado ganas de ir al baño.
⸺¡Sí, señorita! ¡No aguanto las ganas!⸺responde alias “gato”
y se sujeta el estómago.
⸺¡Venga “gato”! ¿De verdad no aguanta hasta la casa?⸺pregunta la mujer mientras marca el número de celular de Sneyder.
⸺¡Señorita, hasta su casa es casi una hora! ¡No aguantaría ni un minuto más! ¡Perdone señorita!⸺y sale en a busca un baño por todo el centro comercial.
⸺¡No se demore! ¡Y Lávese las manos!⸺y Yeris se coloca el celular en el oído esperando que Sneyder le conteste. Pero le salta el buzón de voz.
No han pasado ni dos minutos desde que “gato” se fue a buscar un baño, y Yeris decide irlo a buscar. Esta muy desesperada, pues Sneyder sigue sin responder el celular.
Iba tan deprisa que no se da cuenta por donde va, por ir pendiente a su celular. Choca contra otra chica, y ésta le recrimina enérgicamente.
—¡Fíjese por dónde va! Deje de estar pendiente al celular.
Yeris lleva tanta prisa que ni siquiera le hace caso. Sin ningún pudor, se mete al baño que es exclusivo para hombres. Justo se encuentra con un muchacho que orina en uno de los urinarios que está justo a la entrada del baño. Éste, al ver a la chica se escandaliza un poco e intenta que la mujer no le vea el m*****o viril.
⸺¡No te preocupes! ¡Ya he visto algunas, y más grandes! ¡Cuidado y te meas el pantalón!⸺dice Yeris y ríe ⸺. ¿“Gato”? ¿“Gato”? ¿“Gato”?⸺pero no recibe respuesta alguna del solicitado⸺. ¿“Gato”?, le juro que si no me responde, empezaré a mirar por debajo de las puertas hasta encontrarlo!
⸺¡Responda “gato”, que esa loca nos va a ver cagar!—se escucha gritar a un hombre en uno de los tantos cubículos.
⸺¡Ya salgo señorita Yeris!⸺responde “gato” y hace que está pujando.
⸺¡Dese prisa parcero, lo espero afuera!—responde Yeris y da la vuelta para buscar la salida.
Y cuando la chica está a punto de salir del baño, se escucha que otro hombre grita:⸺¡Dejen cagar en paz, nojodás!
Por fin alias “gato” sale del baño, pero se atreve a inventar otras ganas de querer regresar al baño.
⸺ ¡Los siento “gato” pero si tiene ganas tiene dos opciones! Se queda en el baño del centro comercial cagando todo el día, o se viene ya con nosotros. Me importa si lo hace en el carro⸺y sigue intentando localizar a Sneyder por medio del celular.
Salen los tres del centro comercial camino a la casa de Ernesto Malo. Pero cuando llevan como quince minutos rodando, inventado o no, el carro se detiene.
⸺¿Y ahora qué pasa “machete”?⸺pregunta angustiada Yeris y mira a su conductor.
⸺Se ha apagado el motor. Déjeme ver que pasó.⸺responde “machete” mientras se quita el cinturón de seguridad.
“Machete” y “gato” se bajan del vehículo para ver qué pasa.
⸺ ¡Gracias hermano!⸺le dice “gato” a su compañero mientras se acomoda el arma en la pretina del pantalón.
⸺Créame “gatito”, esto no lo inventé yo. Parece que se le cumplió el deseo⸺y levanta el capó del carro.
⸺¡Aproveche “gatito”!...⸺grita Yeris que ha sacado la cabeza por la ventana.
⸺¿Qúe?...⸺responde el mencionado un tanto extrañado.
⸺¡Que aproveche que estamos cerca del monte, para que cague! ¿No que tiene diarrea?⸺y vuelve a guardar la cabeza y sigue marcando el número de celular de Sneyder.
Casualmente Sneyder ya se encuentra en casa del “malo”, esperando tenerlo frente a frente. A pesar de seguir muy asustado, se pone a mirar lo lujosa que es la mansión por dentro. En ese momento un empleado del “malo”, le comunica que puede entrar en la oficina de su jefe. En contra de su voluntad, el hombre da varios pasos lentamente pensando qué puede encontrarse dentro. Y lo primero que se encuentra es al mismísimo diablo de frente. Ernesto Malo se fuma un cigarrillo, y sin tanto rodeo va directo al grano.
⸺ ¡A ver chico, abre tus oídos lo más que puedas, porque esto que te voy a decir no te lo voy a repetir, y quiero que te lo grabes de una!
⸺¡Señor…!⸺intenta interrumpir Sneyder al “malo”.
⸺¡Shhh!—lo calla el capo de capos y se le echa encima—. ¿Quién te ha dicho que hables? No sé qué habrá visto mi hija en ti, pero si ya te escogió ni modo…
⸺Con perdón suegrito… ¿pero usted está ciego o qué?⸺Ernesto Malo muy extrañado frunce el entrecejo⸺. Usted no está viendo este man que es un triple papacito. Por eso es que su hija babea por mí.
⸺¡Idiota! —y Ernesto Malo agarra por el cuello a Sneyder y le echa el humo en la cara—. Primero que todo, no soy tu suegro. Segundo, no me vuelva a interrumpir porque aquí mismo le apago el cigarrillo en uno de sus ojos—lo zarandea un poco y después lo suelta—. ¿Me oyes? ⸺Sneyder cabizbajo asiente con la cabeza⸺. Solo quiero decirte… que si mi hija, alguna vez viene llorando solo porque tú has dejado que le entre un sucio en el ojo, ¡te mato! Hazla feliz, aunque tú hayas tenido el peor de tus días. ¡Ahora sal de mi casa!—Sneyder intenta abandonar la oficina del “malo”, pero éste lo detiene— ¡Espera!
Ernesto Malo, se sienta nuevamente y toma lo que queda del cigarrillo, y le pega otra gran calada.
—¿Dígame?—Sneyder se coloca nuevamente frente a su escritorio.
—Se me había olvidado hacerte otra advertencia. Quiero tu pajarito bien guardado—e intenta penetrarle la mirada al chico con la suya—, pero en tus pantalones. Si yo me entero que has mantenido relaciones sexuales con mi primogénita… ¡te juro por los restos de mi madre, que te la arranco y te la coso en la lengua! Y ten siempre presente…lo que ocurre en Medellín y Colombia entera, yo enseguida me entero.
Sneyder se agarra el pene y arruga la cara de solo pensar lo mucho que duele eso. El pobre Sneyder extiende su mano para estrechar la del capo, pero éste ignora aquel gesto y se gira.
Sneyder muy resignado, dolido y asustado, sale de la oficina del capo de capos. En la entrada se encuentra a uno de los matones de éste.
—¡Huele a caquita parcero, vaya a limpiarse!—le dice el bandido a modo de mofa.
El delirio de Yeris no le hace caso y sale de la gran mansión. Se para en la entrada de la casa y se queda observando por unos segundos sus alrededores. Por un momento lo distrae un hermoso pavo real que muestra orgullosamente su fastuoso plumaje, mientras corteja una hembra de pavo real. No deja de pensar en el lío que se ha metido. En ese momento Tanya hace su aparición y acaba con todo ese letargo. Sneyder al verla no puede ocultar su entusiasmo, hasta se atreve a piropearla.
⸺¡Voy a llamar al cielo, porque se están cayendo los angelitos!⸺y le sonríe a la chica.
⸺¡Hola Sneyder! ¿Qué tal estás? ¿Y mi prima?⸺Tanya mira para adentro de la casa.
⸺¡Hola hermosa! Podría estar mejor, pero es que acabo de tener una reunión con Satanás.
⸺¿Qué? Ja, ja, ja.
⸺Imagínate que el loco de tú tío me mandó tres matones a la joyería porque dizque me quería ver. Hay me dio unas recomendaciones. Ese man está bien loco.
⸺ ¡Dime algo que yo no sepa!—la chica mira a los alrededores y casi al oído le dice:— ¿Te doy un consejo? No lo hagas enfadar si quieres seguir vivo. Nunca te lo eches de enemigo— cambia rápidamente de conversación—. ¿Y mi prima qué no está?
⸺Yo creo que no. Porque si no, ese loco no me hubiera hablado.
⸺ ¡Así es, mi prima es la única que lo puede controlar! ¿Y es que a ti no te gusta mi prima?⸺pregunta Tanya buscando una respuesta sincera.
Y sin dejar de sostenerle la mirada Sneyder, le responde honestamente:⸺ ¡No!⸺clava su mirada al suelo, y de inmediato la vuelve a levantar⸺. ¡A mí, me gusta es otra!⸺y sonriendo la vuelve a mirar a los ojos.
Tanya se incomodó un poco y deja de sostenerle la mirada. En ese preciso momento son interrumpidos por el motor de un carro. Es el vehículo de Yeris. Ella, de inmediato se baja del vehículo sin importar que aún se encuentra en marcha. Corre hacía Sneyder y lo abraza. Tímidamente, Sneyder también la abraza.
⸺¡Menos mal no te pasó nada mi amor!⸺dice Yeris sin dejar de sujetarlo.
A unos pocos metros de ahí, “gato” ve la escena desde el carro, y es por eso que vacila para bajar. Siente que le cogen el corazón y se lo apretujan.
—¡Tranquilo parcero, quédese ahí si quiere!—lo compadece su compañero.
Yeris deja de abrazar a Sneyder y es cuando saluda a su prima. Tanya se le acerca y le da un beso en la mejilla, mientras le dice hola.
⸺ ¡Me voy!⸺las interrumpe Sneyder.
⸺¿Pero por qué amor?⸺pregunta Yeris y se le vuelve a acercar.
⸺Lo que pasa es que he dejado la joyería a cargo de una de las dependientas.