―¡Disfrute que esta fiesta es en su honor!―le comunica Ernesto Malo al “mexicano”.
Pero faltaba la fresa del pastel. Yeris se integra en la fiesta. Es una verdadera diosa, hermosa de arriba abajo. Es muy cómico ver a muchos invitados hombres, clavar sus miradas al suelo, cuando la hija del capo de capos, pasa junto a ellos.
Ernesto Malo la mira lleno de orgullo, mientras ella se le va a acercando. La toma de la mano y la lleva hasta su principal invitado, para presentarlos.
―¡Mira Antonio! Mi otro orgullo. La joya de la corona. La niña de mis ojos.
Yeris sonríe con gran esfuerzo, porque en verdad está muy ansiosa, pues su particular invitado aun no llega.
― ¡Hola señor Antonio! Mi nombre es Yeris―y la hermosa joven no deja de mirar su celular.
―¡Un placer conocerla!―responde Antonio muy cortés y estrecha la mano de la chica.
Justo en ese momento sale hacer su presentación Darío Gómez. Entre aplausos y ovación, “el rey del despecho” empieza su recital.
―Ven Antonio. Este cantante te va a encantar.
Y los dos capos se retiran unos metros de Yeris y ésta aprovecha esa oportunidad, y vuelve a marcar el número del celular de Sneyder. Por suerte él le contesta.
―¡Hola Sneyder!—y busca un lugar mejor para hablar.
Todos los invitados entierran sus miradas al suelo al ver pasar a Yeris, por miedo a que el jefe los vea mirándola.
Ana María, aburrida de que su marido no le haga caso por estar presumiendo antes a sus invitados, se aparta de él. Llega hasta su guarda espalda y le dice que la acompañe. Se lo lleva a un sitio apartado y le dice:
―¡Aun tengo el calentón! Quiero que termines lo que empezaste en los establos.
―¿Qué?―responde muy alarmado el hombre e intenta mirar al gran capo.
―¡Cállate que te van a escuchar!―y la mujer mira a todo los lados.
―¡Ahora me pides prudencia! Tú de verdad estás loca… y yo más por estar con la mujer del hombre más poderoso de Colombia.
―¿Y te haces llamar traqueto? Eres un cobarde. Pero no te preocupes, porque uno de los guarda espalda del “mexicano”, no deja de mirarme, creo que le gusto. ¡Me voy! Lo voy a seducir y a llevarlo a los establos y que me haga sentir como en las películas. ¡Hay te quedas!―y se gira de inmediato para macharse.
―¡Espera!―la detiene el hombre sujetándola por el brazo izquierdo, pero de inmediato la suelta por si lo están mirando―. Si quieres tu fantasía, tendrás tu película.
Ella ríe de puro placer. Acuerdan encontrarse en el mismo sitio donde fueron sorprendidos por su hijastro. Ella se va primero, luego de unos minutos llega el hombre junto a ella.
A unos metros de ahí, se encuentra “el mexicano conversando con su jefe de seguridad.
―Cógeme más de esos tacos, que están riquísimos. Nadie los está comiendo, más para mí.
⸺La verdad es que yo prefiero probar otra cosa, jefe. Estoy aburrido de comer tacos.
⸺Lo dicho, más para mí. ¡Ándale! ¡Ándale! ¡No te olvides del picante!―y mira a la hija de Ernesto―. ¡Cómo está de hermosa esa chava!
Pero sus idílicos pensamientos los interrumpe su jefe de seguridad, quien le trae la comida.
―Perdón jefe, pero si sigue mirando así a esa chava, nos van es a correr es a plomo de aquí.
―Es que esa mujer me tiene loco. Pero tienes razón, mejor me olvido de ella. ¡Pasa acá esos tacos!―y tiende su mano para tomar el alimento.― ¿Escucha claramente “guanche”?—el solicitado aproxima su oído hasta su jefe—. Voy a echar una ojeada por los establos. Si pregunta por mí Ernesto, le dices que estoy con una de las modelos dando un paseo―se limpia la boca con una servilleta y su servidor se aleja un poco―Él dice que tiene mejores caballos que yo, ¡y eso lo voy a comprobar con mis propios ojos!
―¡Yo lo acompaño jefe!―dice alias “guanche” y deja la bandeja de los tacos en una mesa.
―¡No carajo! No quiero que sepa que estoy viendo sus caballos. Te quedas aquí.
Antonio con mucho cuidado se levanta, algunos de sus guardas espaldas se ponen en alerta. Él les hace gesto con las manos para que estos se queden en su sitio. Como puede se va camino hacía las caballerizas. A medida que se va alejando, la música se va ahogando un poco junto al barrullo de la gente. Empieza a escucharse los relinchos de los caballos, y el olor a estiércol, se percibe en el aíre.
—¡Qué rico olor!—dice Antonio al tiempo que aspira profundo, y se pone un poco nostálgico, pues se acuerda de su infancia.
El invitado de honor llega hasta los establos y empieza a fisgonear. Empieza a mirar y reparar uno a uno los equinos.
― ¡Es cierto, este desgraciado tiene muy hermosos ejemplares!―piensa en voz alta el mexicano.
Por otro lado, Yeris está que se la comen los nervios al ver que su príncipe azul no hace su aparición. Decide volver a marcarle. Justo cuando ha marcado el primer digito, le suena el celular. Ve la pantalla del aparato y se da cuenta de que es Sneyder. Lo curiosos es que en la pantalla del teléfono móvil, en vez del nombre del joven, aparece es, “mi amor”. La mujer está que da saltos de alegría y de inmediato responde:⸺¿Aló? Mi amor, digo, Sneyder ⸺y sonríe tímidamente.
⸺Estoy en la entrada⸺responde Sneyder al otro lado del celular
⸺¡Ya salgo a buscarte⸺y la mujer corta la llama y de una se dirige a la entrada de la finca.
Alias “El gato” se da cuenta y sale tras ella, lo mismo que alias “machete”. “Gato” intuye que es con Sneyder que su amor platónico, está hablando, y esto lo llena de coraje.
⸺Fijo que es el mariquita ese… ⸺dice “gato” con un semblante de enojo y sin dejar de seguir a su jefa.
⸺¡Ay ya “gatito”! No vaya a salir con sus ataques de celos como una quinceañera.
Mientras afuera, el causante de los celos de alias “el gato”, está muy sorprendido al ver tantos hombres armados. También le llama mucho la atención la cantidad de autos lujosos.
—Debí dejar mi carro a unos kilómetros de aquí—y ríe.
Lo deslumbra lo hermosa que es la entrada de la finca.
⸺ ¿Dónde me voy a meter yo?⸺piensa en voz alta y no deja de observar—. Esto parece la entrada de uno de los castillos de los cuentos de hadas.
—¿Y usted quién es? ¿Y qué busca aquí?—lo sorprende de su letargo el jefe de seguridad de la finca—. ¿No me diga qué es un periodista?—y lo mira de arriba abajo.
⸺¡Déjalo “cara e piña” viene conmigo!—los interrumpe Yeris antes de que Sneyder vuelva a pronunciar una sola letra.
Los dos dirigen sus miradas al mismo lado y ven a la hermosa mujer. Sneyder queda encantado con la belleza de Yeris. Ella se le acerca sonriente y afanada, y una vez que lo tiene a su alcance, lo abraza con tal pasión, que pareciera que quisiera amarlo ahí mismo. A “gato” está que se lo llevan los demonios y su compañero hace lo imposible para calmarlo. De inmediato la chica traslada a su visita para la fiesta.
⸺Esto no me lo voy a perder, quiero ver la cara del “malo” cuando su hijita le presente a su amiguito. Le faltó fue besarlo⸺le dice el jefe de seguridad al “gato” y a “machete”⸺. ¿Y a usted que le pasa “gato”? Tienes cara de perro con mal de rabia.
⸺¡Le duele una muela!⸺excusa “machete” a “gato”.
⸺En cuanto pueda vaya al odontólogo y para afuera esa porquería⸺y se gira para otro lado “cara e piña”⸺. ¿¡“Tino”?!
⸺¿Dígame jefe?⸺se presenta ante el jefe de seguridad el tal “Tino”.
⸺Quedas a cargo de la entrada. Si no se identifica y deja sus armas, no lo dejes pasar. ¡Así te diga que es el príncipe de Gales! ¡Pilas!
⸺¡Usted sí que es chismoso!⸺bromea “machete”.
⸺¡Un poco de respeto “machete” ¡Soy su jefe!⸺se enfada un poco alias “cara e piña”⸺.Soy un poco curioso que es diferente. Ja, ja, ja. ¡Vamos que se están alejando mucho!
Y se van los tres tras la pareja. A Sneyder no lo dejan de sorprender los lujos que se va encontrando a su paso.
⸺¿Y quién es tu padre? ¿Un jeque? Ja, ja, ja⸺bromea Sneyder.
Ella sonrió tímidamente y piensa en voz baja⸺.Si supieras…
Cuando llegan al lugar donde se llevaba a cabo el jolgorio, Sneyder se alegra tanto de escuchar a su cantante favorito, Silvestre Dangong.
⸺¡No me lo puedo creer, Silvestre Dangong! ¡Esto si es una fiesta, carajo! ¡Ay ombe! Como diría un costeño—Sneyder está muy animado, eso le gusta a Yeris.
De verdad que Sneyder está súper emocionado, y aunque quiere disfrutar un rato del artista, la mujer no lo deja, porque lo lleva casi a arrastra. Pero a medida que la pareja se introduce al centro de la fiesta, el semblante de Sneyder va cambiando, porque va reconociendo a algunos de los invitados.
⸺¿Ese es alias “nani”? ¿Ese no es alias “guarapo”? ¡Alias “el n***o”! ¿Qué hacen esos manes aquí?⸺ Preguntó casi aterrorizado.
Yeris no sabe que responder y por eso no se detiene. Y aunque muchos de esos delincuentes clavaban sus miradas al suelo, se han dado cuenta de que la hija del “malo” va de la mano de un hombre. Nadie quiere perderse la reacción del macho alfa. Incluso, hasta Silvestre Dangóng se pregunta que va a pasar con aquel pobre mortal.
Precisamente Ernesto Malo, está preguntándole al “guanche” por su principal invitado, él es de los pocos que no se ha dado cuenta, de que su hermosa hija está agarrada de la mano de un desconocido. Y que precisamente, lo anda buscando para presentarselo.
Yeris logra divisarlo y se apresura para llegar hasta él, pero sin soltar de la mano a Sneyder.