Es un atrevido

1389 Palabras
—Amelia POV— Había salido con mi mamá y mi bisabuela para irnos a casa, pero inesperadamente mi bisabuela me detiene. —¿A dónde vas? —A casa con ustedes. —No. Tienes que quedarte, el banquete aún no termina y hay invitados. Quédate un rato más y despide a todos, luego podrás ir a casa. —Está bien. No quería quedarme más, ya quería irme a casa. No me gustaba estar rodeada de muchas personas. Pero, no tuve más opción que acatar su orden. —Por cierto, cuando llegues a casa hablaremos de tu matrimonio. La miro sorprendida, pues no esperaba a que mencionara ese tema tan rápido. —No importa, lo hablaremos en casa. Termina con tus invitados, te esperaré despierta y lo hablaremos. —¿Segura que esperarás despierta? —Sí. Esto es importante. —De acuerdo, trataré de que los invitados se vayan pronto para no hacerte esperar. —No importa cuánto te tardes en llegar, te esperaré. —Está bien. Ve con cuidado. Tú también mamá. —Te esperaremos en casa, cuídate hija. —Vayan con cuidado. Me despido de ambas y una vez que veo que el auto se ha alejado llevo mis manos a mis caderas y miro al cielo para suspirar resignada. Ahora no era momento para hablar de matrimonio, ahora importaba hacer negocios y darle una mejor posición a la empresa. No entiendo por qué se está empezando a empeñar en casarme. Pensaba en eso hasta que veo que alguien se acerca, al mirar quien era, veo que era otra vez él. Se veía muy atractivo, de eso no hay duda. Su cabello es rubio, de ojos azules y piel blanca, pero lo más impresionante en él es que debía de estar midiendo entre un metro noventa a dos metros. Su altura hacía que su cuerpo se vería muy fuerte, eso o es fanático al ejercicio. No cabía duda de que es don Juan, pues su insinuación sobre querer pasar una noche conmigo fue increíble. Eso ha hecho que me avergüence, pues nunca he estado con un hombre, jamás he complacido a uno y viene con eso. Es un atrevido. Eso es lo que es, si desea placer, pues que busque a otra. Yo me estoy reservando para quién será mi futuro esposo, no para un don Juan. Me voy antes de que lo golpee por su atrevimiento, ya que lo único que producía en mí era mucha ira y no quería problemas esta noche. Al volver al banquete, muchos de los que aún se quedaron comenzaron a acercarse a mí para alabar mi belleza y tratar de conseguir cerrar negocios. Esto era lo más insoportable de estos eventos, pero no había de otra más que escuchar o fingir que escuchas lo que dicen. Ya llevaba una hora escuchando como decían lo que querían. Comenzaba a aburrirme más de lo que ya estaba. —Señora O'Connor, es usted una mujer belleza sin duda alguna. El color rojo hace resaltar demasiado su cabello n***o y sus ojos verdes, no a todas las mujeres nos queda bien ese color, pero a usted le queda espectacular. —Muchas gracias. —Disculpe mi pregunta, ¿Cómo hace para tener una piel tan blanca y delicada? —Nada en particular. No sabía quién era esa mujer, pero estaba sujetada del brazo de un hombre calvo y gordo, de unos cincuenta años. Mientras que ella ya tenía arrugar alrededor de sus ojos y labios. Era muy obvio que me estaba envidiando y más por la manera en como su acompañante no dejaba de verme mi pecho, el cual es grande, pues soy una mujer de curvas grandes, pero delgada al mismo tiempo. Es un como un reloj de arena, mi pecho y trasero son considerados de talla grande, pero el resto de mi cuerpo es delgado. Eso hacía que el vestido resaltará demasiado en la parte superior. —Es usted .uy afortunada, señora O'Connor. Su belleza es muy natural e increíble, mientras que muchas mujeres deben recurrir a un quirófano. —Sí, bueno... Es una lástima que esas mujeres no se amen por quienes son. Si me disculpa, ya debo retirarme. No puedo hacer esperar a la gran Olivia O'Connor, por favor, terminen de disfrutar el banquete. Con permiso. Sonrío al ver que a esa mujer no le ha gustado para nada mi comentario, pues era muy obvio que ella era una de las que había recurrido a un quirófano. No estoy en contra de las mujeres que deseen verse más bellas con un que otro arreglo, pero soy de las que piensa que si hacen eso lo hagan para ellas mismas. Para que se sientan felices con ellas mismas y no para hacer feliz a otra persona, por el hecho de que a esa persona no le gusta algo de tu cuerpo. Para mí todas las mujeres son bellas y hermosas en todas las tallas, no importa la altura, el color de tu piel o la contextura de su cuerpo, todas son bellas y si se quieren ver y sentir más bellas, ¡Pues adelante! Pero no creo que deberían dejar que otra persona haga y diga cosas malintencionadas en tu contra por sentirse mal con ellos o ellas mismas. Todos deberíamos saber amarnos tal y como somos, amar nuestras virtudes, pero, sobre todo, amar nuestros defectos, porque lo imperfecto es perfecto. Esto que digo también aplica para los hombres, no solamente para las mujeres, ¡Eh! Bueno..., esa es mi humilde opinión, muchos podrán estar en contra de esto, pero creo que cada opinión es respetable. Ya estaba por irme, así que decidí subir a la tarima para dar mi último discurso. Ellos, al ver que he subido y esperaba que me prestarán atención, se hace silencio completo. —Hola a todos. Quiero agradecerles nuevamente a todos por haber asistido en este día tan importante para mí y mi familia. Por favor, sigan disfrutando del banquete cuanto deseen. Gracias. Vuelvo a bajar de la tarima y camino directamente a la salida sin hablar con nadie más. La sonrisa que tuve que fingir en un punto de la noche, la desaparezco y muestro mi frialdad de siempre. —Señora... —Vamos a casa, Talía. —Sí, señora. Ella se acerca con el auto y nos vamos a la mansión principal de los O'Connor. Cuando llegué todos estaban esperándome despiertos, entre ellos estaba mi bisabuela. —Ya estoy aquí. —Llegaste. —Sí. Antes de que ella hable, los presentes comienzan a hablar. —Felicidades, Amelia. No dudes en acudir a nosotros. —Así es, no te olvides de tu familia. —Tampoco de tu juramento con los O'Connor. —Eso es verdad... Esos y más comentarios hicieron, sin embargo, no demostré emoción alguna. Si antes en la fiesta fui fría con los invitados, con ellos lo era aún más. Podía ser traicionada por propia familia antes de un desconocido. Eso lo tenía muy claro, por eso no demuestro amor hacia ellos. Además, tampoco los tenía. A las únicas personas que le tenía aprecio era a mi madre, mi bisabuela y mi primo más lejano que se llama Andy. Él era el único de todos mis primos que era leal a mí. Eso se debe a que cuando él tenía siete años se metía en problemas con un grupo de niños y siempre lo salvaba de ellos, según él, yo era muy fuerte y quería ser tan fuerte y poderoso como yo. Desde entonces solamente se ha dedicado a verme como su ídolo y a ser como yo. Entrenó con mucha determinación artes marciales mixtas para defenderme, también estudio mucho para apoyarme en la empresa, pero la más grande diferencia entre él y yo era que él es muy alegre y yo no. Él es también mucho más noble y amoroso con todos, e incluso con los animales, y yo. Eso no significa que no sepa amar o sepa lo que es la humildad y la nobleza, simplemente se debe a que soy muy mala para expresarme. No me es nada fácil demostrar mis sentimientos ante los demás, eso es todo. —Amelia, te serviré con lealtad toda mi vida. Por favor, no dudes en recurrir a mí cuando me necesites, no importa que sea algo insignificante, te ayudaré y protegeré con mi vida.
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