La ira me consume, no podía creer que todos ellos fueran tan descarados para interrumpir el descanso de la abuela Olivia.
Doy un paso al frente y coloco mi mano sobre el hombro izquierdo de Andy para susurrarle al oído luego de ver a mi madre a sus ojos. Esta niega disimuladamente con la cabeza y pude entender lo que quiso decir. La abuela Olivia odiaba estos encuentros de guerra entre nosotros, me odiaría si dejaba que siguieran con esto. Le dedicó una sutil sonrisa para que estuviera tranquila.
—Andy, despídete de la abuela.
—¿Qué?
Él me mira aturdido y luego mira a la abuela que estaba acostada en la cama con su piel blanca como la nieve.
—¿Amelia, estás segura?
Todos nos miran confundidos mientras yo lo miro a él directamente a los ojos sin importarme los demás.
—Ve y despídete.
Esa frase hace que mi abuela se gire bruscamente a ver su madre quien yacía tira en esa cama dando sus últimos respiros.
Andy se acerca con cierto temor y se sienta a su lado para susurrarle al oído. Veo como ella le responde y se hablan entre murmullos, lo cual hace difícil escuchar lo que dicen.
—¿Qué está pasando?
Le pregunta mi abuela Lina a su hija. Mi madre me mira para ver si le daba mi aprobación para responder, pero se lo niego. Pues no es ella quién debe dar esa información, me acerco a mi madre antes de que la abuela Lina se acerque a ella para exigirle que hable.
—¿Qué estás haciendo? ¿Por qué te interpones entre mi hija y yo?
—¿Ahora es tu hija?
—Muchacha insolente, quítate, soy tu abuela y debes obedecerme.
—¡Y yo soy tu matriarca, la jefa de esta familia! A partir de ahora... Si veo que intimidan a mi madre o Andy, no tendré piedad. No me culpe por ser grosera con ustedes, pero desde ya están advertidos. Ahora..., van a despedirse de la abuela Olivia, ella ya no tiene mucho tiempo. Así que, se van a despedir en silencio y se retirarán para dejarla descansar.
—Tú..., ella es mi madre y yo soy su hija, no tú. Yo veré si me quedo o me voy de aquí, no tienes derecho.
—Tengo todo el derecho, porque ahora la familia O'Connor me pertenece. Obedecerán mis reglas, ni palabra es la ley en esta familia. No me obligues a recordártelo a las malas.
Ella se calla de inmediato, pues sabe que yo no mentía. Ella retrocede un paso al ver mi intención asesina, algo que Alén no se da cuenta. Pues él se acerca a mí y me habla a tan solo un paso de distancia para tratar de intimidarme.
—Puede que ahora seas la jefa, pero ante mí no eres nadie y...
No quería seguir escuchando sus absurdas palabras, no tenía sentido perder el tiempo y mi voz con estas personas. Por esa razón, decido enseñarles que no es una simple advertencia la que les he dado. Le doy un golpe en sus costillas con mi rodilla para después mandarlo a volar con otra patada. Todos se asustan y me miran con temor y reproche.
—Están advertidos. ¡Ahora largo!
Todos se van en silencio. La madre de los gemelos, quien es una de las hijas políticas de esta familia, se acerca a su hijo para ayudarlo a ponerse de pie y así salir de la habitación, dejándonos solamente a Andy, mi madre y a mí con la abuela Olivia.
Los tres nos quedamos en silencio a la espera del momento. Me senté en aquel sillón reclinable que a ella le gustaba usar para tomar sus siestas y apoyo los pies en la mesa que había al frente. Ellos me miran sin saber por qué actúe así y no me tomo las molestias de explicarlo.
—Amelia, ¿por qué la abuela Olivia no quiere a nadie más presente? ¿Por qué solamente nosotros? ¿Y por qué ocultó la verdad de su salud? ¿Por qué nadie sabía del verdadero estado de la abuela Olivia?
Miro a Andy quien tenía sus ojos rojos, él y yo éramos los únicos de todos sus nietos quienes de verdad la quisieron y somos los únicos a los cuales ella hizo parte de nuestra crianza con la única diferencia de que ella quería que yo fuera su sucesora para que el matriarcado no acabará y le pudiera enseñar al mundo que las mujeres tenemos la fuerza para ser líderes, no solamente los hombres. A Andy lo ha instruido para convertirse en mi mano derecha y en mi protector. Algo que a él lo había emocionado, no le importaba apoderarse de la empresa, él solamente quería verme como su ídolo y protegerme, su lealtad es lo que más he apreciado de él, además de que es un gran chico.
—La abuela no quería que nadie lo supiera, fueron sus deseos. Ya sabes que la abuela odia la bulla y las peleas a su alrededor, por eso me pidió no dejar a nadie más que a nosotros cuando fuera el momento de su partida.
—Entonces... ¿De verdad se va a ir pronto?
—Su edad es muy avanzada y eso hace que su salud sea frágil, debemos ser fuertes.
—Lo sé, pero me duele verla así. Siempre fue una mujer muy enérgica y más para tener su edad.
Para aligerar el ambiente decido hacer una pequeña broma.
—Supongo que la abuela quería ser quien tuviera el récord de vivir más años.
Mi pequeña broma hace que tanto Andy como mi madre se rían un poco. Eso me alegraba, pero la tristeza llega a nosotros cuando la vemos estirar su mano y al abuelo.
—Mi Yayo..., viniste.
Eso me rompe el corazón, los tres nos acercamos a ella y soy ya quien le toma la mano.
—Abuela, ya has resistido demasiado. Puedes irte tranquila, ya no tienes que fingir que te sientes bien. Ve en paz con tu Yayo.
—Yayo..., Yayo...
Mi madre y Andy no lo resisten y se permiten llorar mientras que yo sentía un enorme nudo en mi garganta, la cual hacía que fuera imposible para mí decir algo más. Tampoco dejo que me vean llorar, odiaba eso.
Durante aproximadamente una hora ella llama al hombre que más amó en su vida, hasta que dijo sus últimas palabras.
—Cuídense... entre... ustedes...
Me hago a un lado para que mi madre sea quien le dé un último abrazo, pues ella fue tratada como una hija y no como una nieta. Es por eso que ella siempre les llamó mamá y papá a sus abuelos en lugar de llamarlos, por lo que son, abuelos.
—Te amamos mamá, saluda a papá por mí.
—Abuela, te quiero.
—Olivia O'Connor, es un placer ser tu nieta y tu sucesora.
Hago una reverencia para respetar su alma y esa es mi manera de despedirla.
Después de eso, salgo de la habitación dejando a Andy y a mi madre en su luto. Todos me miran y digo con seriedad.
—La gran Olivia O'Connor..., acaba de fallecer, prepárense para la despedida.
Me enfurece al ver la hipocresía de todos ellos, al ver como lloran, no eran más que buitres.
—No pudimos despedirnos de ella, ¡Eres una nieta ingrata! Tu bisabuela se revolcará en su tumba al ver que no dejaste que sus hijos se despidieran de ella.
—Pueden decir todo lo que quieran, yo cumplí con su último deseo y era no dejar que nadie estuviera a su alrededor.
—Entonces, ¿Por qué tu madre, Andy y tú sí pudieron estar con ella en su último aliento?
—Porque, así lo ha decidido ella.