Tengo la vista fija en el libro, pero no puedo pasar de la primera palabra. El sol que me da, desaparece. Levantó la vista y veo a René parado delante mío. Yo estoy acostado en una de las reposeras del jardín. - ¿En qué piensas? - pregunta. - ¿A qué te refieres? - pregunto extrañado. - A que te llevo observando desde hace 20 minutos y no has pasado página ni una vez. - ¿Es que no tienes cosas más importantes que hacer, que andar mirándome como una maniaco? - digo, pero me arrepiento al segundo de haber usado esa palabra. - No... no quise... - Por dios, Gabe. - dice mi hermano con fastidio. - Estás pensando demasiado el asunto, es Nic él lo que tiene, no tú. Así que deja de pensar idioteces, que no tienes que pensar. - Es solo que... no se como actuar. - ¡No se está muriendo! - dice

