Abro los ojos. Mi frente está apoyada en el hueco del hombro de Nic, mientras este me envuelve en sus brazos. Su aroma a canela me inunda la nariz y la calidez de su cuerpo me hace no querer irme nunca de aquí. ¿Qué se sentirá dormir así en invierno? Abre sus ojos oscuros y me mira. Ambos sonreímos. - ¿Te encuentras mejor? - dice con su voz algo ronca. - Siempre estoy mejor cuando estoy contigo. - digo. Enarca una ceja. - ¿Tengo que preocuparme? ¿Que te sucede? - dice. - Estoy tratando de suavizarme un poco. - digo. - ¿Por qué? Así no eres tú. - No lo sé... a la gente le gusta lo tierno. - A mi me enamoras todos los días con tu amargura y negatividad. - dice. Pongo una mano en su cuello y lo beso, Nic me lo sigue abrazándome más contra él. - ¿Que hora es? - pregunto. - Será me

