Capítulo 6: "La boda"

1962 Palabras
Los días pasaron y llego el día de la gran boda del tío Tim.   Sigo enojado con mis padres, por lo que estoy haciendo huelga de silencio.   Estamos con René en nuestra habitación. Ambos ya habíamos terminado de vestirnos con el traje que nos designó el tío Tim.   Yo estoy sentado en el borde la cama, mientras René está parado frente al espejo.   - Me siento como James Bond. - dice. - Agente 007.   - Yo siento que vamos a un funeral.   - Que amargado que eres Gabe para tener 16 años.   - Es solo que estas cosas me dan diabetes.   - Eso dices ahora, te quiero ver en 10 años cuando estés camino al altar y se te estén cayendo las babas por la persona que amas.   - Me conoces, sabes que eso no va a pasar.   - Todos nos volvemos unos idiotas en el amor, hacemos locuras y no pensamos racionalmente. Nadie está exento de eso.   - Seré un lobo solitario como Gus.   - A Gus le rompieron el corazón. Cuando estaba con Erica por poco no le pedía que lo acompañara al baño.   - Por suerte no recuerdo esa faceta patética de Gus.   - Ay yo sí. - dice Pierre entrando. - Me tocó consolarlo cuando lloraba como un bebé. Y ahora quien lo ve, todo un chico rudo con corazón de piedra.   - Encontró la clave. - digo.   - De que lo que te pierdes. - dice Pierre.   - ¿Tu cómo vas con tus conquistas? - le pregunta René a nuestro joven tío.   - Nada serio, es difícil encontrar a alguien que quiera una relación estable. De todas formas, me la paso bien, no te lo voy negar. Chicas, chicos, los dos... Estoy abierto a todo.   - Harás que al abuelo le dé un infarto. - dice René.   - Ya lo sabe, tuvimos "la charla". Me dijo que siempre y cuando use protección, y no esté más de 24 horas sin dar señales de vida, le vale v***a mi vida s****l.   - Que liberal. - dice René.  - Mi madre es francesa y soy el sexto hijo de mi padre. Además, si a mi madre no le da un infarto cada vez que vengo con un tatuaje nuevo, no creo que nada se lo de.   - Eso no te quita lo dolor de muelas. - dice Gus entrando a la habitación.   - Es culpa del viejo, no mía, se hubieran puesto a jugar a las cartas o hubieran adoptado un perrito. Pero papá tolera un poco más a los niños que a los perros.   - Y que lo digas, siempre quise un perro. - dice Gus. - Ahora tampoco son de mi agrado.   - Te convertiste en aquello que juraste destruir. - dice Pierre en tono dramático y fatalista.   Con René reímos.   - Voy a extrañarlos. - dice René.  - Nos veremos en un mes. - dice Pierre.  - Con Pipi iremos a casa, pasaremos unos días mientras nos organizamos y nos veremos en Córcega. - dice Gus.  - Encontramos una posada de puta madre. - dice Pierre.  - Ánimo que con lo que les paga Tim tienen para que nos emborrachemos en la playa. - dice Gus.  - Esta bien... - digo.   - Abrazo grupal. - dice René. Los cuatro nos abrazamos.   - Que cursis que somos. - dice Pierre. Reímos.  - Vamos, que me mandaron a buscarlos. - dice Gus.   *****  Habíamos llegado al lugar donde es la boda.   Estamos en el jardín donde es la recepción. Todos se encontraban tomando fotografías, aguardando que sea la hora de empezar la ceremonia.   - Iré a la entrada a fumarme un último cigarrillo. - dice Gus y va hacia por donde entramos.   - ¿Crees que consigamos una copa de champagne? - dice René.  - Tienes 18 años, es más probable que a ti te den. - dice Pierre. - Y obviamente pides dos.   - Esta bien, vamos. - dice René. Me mira. - ¿Vienes?   - Vayan ustedes. - digo. Los dos se dirigen hacia la esquina donde está la barra.   Quedo parado solo. Observo el gentío, todos están muy elegantes y no tienen un solo pelo fuera de lugar. La decoración es igual de perfecta y ostentosa, pero sin dejar de ser fina.   - Luces adorable con ese traje. - oigo una voz familiar a mi lado, miro en esa dirección y lo veo. - Pareces los muñequitos de las tortas.   - ¿No tienes a nadie más a quien fastidiar? - digo con irritación.   - En realidad no, ya me aburría de estar encerrado en esa habitación, Tim está listo hace como dos horas.   - No te pedí detalles, en realidad solo pregunté eso para que te llegara la indirecta.   - ¿De qué soy fastidioso? Ya lo habías mencionado un par de veces. Solo venía a decirte que me enteré de las novedades.   - ¿A qué te refieres? - pregunto extrañado.  - A que cuidarás la casa de Tim y yo te cuidaré a ti.  - No necesito que tu ni nadie me cuide. Además, estaré con mi hermano y a ti solo te dijeron que nos vieras de vez en cuando. Así que a menos que me haya cortado un dedo, no creo que vaya a pedirte ayuda. Hasta preferiría perder el dedo a que tú me ayudes.   - Esa noche parecía que querías mi ayuda. - dice.   Me tenso. - Dijimos que no se hablaría de eso. - digo serio.   - También dijimos que porque te irías y tal parece que no te libraras tan fácil de mí.   Quedo en shock. - Le diré a tu esposa.   - ¿Qué cosa? ¿Qué me pediste que te besara?   - Eso no es cierto.  - Lo dijiste, quisiste que pareciera un chiste, pero no sabías que estaba dispuesto a hacerlo.   - ¿Qué quieres?   - Aún no lo sé, pero cuando lo sepa serás el primero en enterarte.   - ¿Por qué yo?   - No lo sé... supongo que porque me diviertes.   Sigo bastante en shock. Esto se me va a ir de las manos.  - ¿Hijo? - dice papá a mi lado, sacándome de mis pensamientos.   - Papá. - digo sorprendido. Espero no haya escuchado nada.  - ¿Todo bien? - pregunta.  - Si, si, estaba...  - Hola Patrick. - dice el entrometido vecino.   - Alaric, no me había percatado que eras tú. - digo.   - Justo le decía a su hijo que durante su estadía que no dude en llamarme el o su hermano, en lo que los pueda ayudar.  - Gracias, Tim lo mencionó, eso es muy amable. - dice mi papá.  - Los veré después, será mejor que vaya a buscar a mi amigo. - dice. - Hasta luego. - se aleja caminando.   Me quedo observando cómo se aleja. Me cuesta creer lo sucedió hace unos minutos.   - ¿Te encuentras bien? - pregunta mi papá, trayéndome de vuelta a la realidad.  - Si, todo en orden. Vamos a sentarnos.   - Hijo, quiero que hablemos sobre lo de ayer. Tu padre y yo que...  - Lo sé. - lo interrumpo. - Lo lamento papá.   - No tienes nada porque disculparte. - dice. Sonrió apenas. Pone su mano en mi hombro. - Anda, vamos, que tu tía Jane comenzará a regañarnos.   Mis padres se sientan unas filas más adelante, junto a Gus y los otros hermanos de papá.  Yo estaba sentado más atrás, solo, esperando a René.  Pierre se sienta a mi lado.   - Anda, cuenta. - dice con su característica sonrisa pícara.   - ¿Qué cosa? - pregunto extrañado.  - ¿Cuál es el mambo entre tú y el vecino? - dice con esa mirada de niño.  - ¿Pero de qué hablas?   - Anda, no me lo niegues. Los vi hablando. Se ve la tensión s****l entre ustedes dos, hasta se siente a lo lejos.  - ¡Pierre, que carajos! - digo horrorizado.  - No me lo quieras negar Gabriel. - dice apuntándome con un dedo acusador.   - No es un buen momento para una de tus fantasías. Estoy bastante encabronado. - digo con fastidio.   - Es sexy, entiendo porque te gusta.   - ¡Que no me gusta! - digo molesto.   - Eres como Gus, son tan secos que cuando tienen una mirada distinta se nota.   Lo miro, el me sigue mirando con esa sonrisa de niño en una juguetería, tan característica de él.   - Te reconozco que es sexy. - digo. Él sonríe más amplio. - Pero no pasa nada entre nosotros, es solo que me irrita mucho. Se toma muchas libertades para ser que apenas me conoce y sabes que nada me jode más que eso. No a todos nos gustan los ancianos como a ti.   - Prefiero decirles hombres maduros. - dice Pierre. - Cuando estuve con Antoine fueron los mejores meses de mi vida.   - Apenas tienes 16 y tienes la vida s****l de una prostituta que lleva 20 años haciendo eso.   - Con mucha honra. - dice con una sonrisa. - Mientras uses protección, no hay nada de malo.   - Gracias por el consejo.  - No hay de qué. Me iré a sentar a mi lugar, peor espero que sepas que me puedes llamar siempre que necesites hablar. Sabes que no soy de los que juzgan y mucho menos que se escandalizan.   - Gracias, en serio. - digo. Él sonríe y va hacia su asiento adelante con sus hermanos.   Miro hacia el altar y distingo al tío Tim con su elegante esmoquin, aguardando por su futura esposa. Y a su lado, el imbécil. Nuestras miradas se cruzan, él me mira divertido y con su estúpida sonrisa. Vuelve la vista a su amigo.   René se sienta a mi lado.   - ¿Que te sucede? - me pregunta. Lo miro.  - ¿Por qué lo dices? - pregunto extrañado.  - Te veo la vena a lo lejos. - dice.   - Solo me fastidia que tenemos que quedarnos aquí.   - Se pasará rápido, será divertido.   No creo que así sea...  *******  La ceremonia había terminado, fue todo perfecto, así como son ellos.   Luego de comer, comenzaron a poner música, por lo que todos empezaron a pararse e ir hacia la enorme pista de baile.   Con Gus estamos apoyado en una pared, bastante alejados. Vemos a René y Pierre bailar en la pista. También distingo a mis padres bailando juntos y al abuelo con Cece.   Se nos acerca la tía Lizzy.   - La verdad que ya no me sorprenden. - dice.   - Lizzy, no todos disfrutamos los eventos sociales. - dice Gus. - Considera un acto de amor muy grande de que sigamos aquí.   - Eres un hongo. Ven, quiero que bailemos. - dice Lizzy tomando a su hermano del brazo y arrastrándolo hacia la pista.   Gus me mira con cara de socorro, río y el me muestra su dedo medio mientras desaparece con su hermana pequeña hacia la pista.   Distingo a la bella esposa del vecino bailar con la esposa de Tim, pero no hay rastros de él.  Capaz mi deseo se cumplió y desapareció de la faz de la tierra.   Siento que me toman del brazo y me tironean hacia atrás. Me apoyan en la pared que daba al otro lado, apenas podía ver, ya que se encontraba a oscuras este lado. Tengo a alguien enfrente, que con sus brazos extendidos no me permite moverme del lugar.   Por la proximidad de su cuerpo, huelo su aroma y sé que es él.   Mi corazón comienza a latir con rapidez. Y comienzo a sentirme acalorado.  - Ya sé que es lo que quiero. - dice en un susurro.   Yo también lo sé y al igual que él, también lo quiero.   - ¿Y qué esperas para venir a buscarlo? - digo.   Distingo en la oscuridad que sonríe. Se me vuelve a hacer ese vacío en el estómago y mi corazón sigue latiendo tan rápido que siento que en cualquier momento me da un infarto. Es una sensación fantástica. Comienzo a sentir la ansiedad, necesito que termine con esta distancia que me está matando.   En el lapso de una semana pasé de ser un adolescente normal a uno que se la pasa con pensamientos calientes y en cada uno de ellos el vecino es el protagonista. Y todo por un simple beso de 10 segundos, en el que apenas se tocaron nuestros labios.   ¿Qué se sentirá ser besado con intensidad?   Siento la necesidad de gritarle, algo así como ¡hazlo de una vez! Pero el simplemente se queda observándome con esa sonrisa que tanto me irrita, teniendo sus labios a unos centímetros de los míos, rozándolos por todo mi rostro.  Lo hace a propósito. Comienzo a entenderlo mejor. Le encanta provocarme y yo como un idiota, todo este tiempo, creyéndome más vivo que él, caigo.   Contrólate Gabe. No tienes que dejarlo ganar. - pienso para mis adentros.  Con la sigilesa que me caracteriza por ser un espárrago, me agacho apenas y logró pasar por debajo de su brazo, liberándome de su pequeña prisión. El me mira con sorpresa.   - Si piensas que te lo daré tan fácil no me conoces para nada. - digo. - Ven a buscar lo que quieres, pero no te será fácil. - le dedico una sonrisa provocativa y vuelvo hacia donde es la fiesta.   Punto para mí. 
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