Había despertado horas antes y con las pocas fuerzas que pudo se puso de pie mientras salía de aquella alcoba y se colocó bajo la lluvia mezclando sus lágrimas con aquellas gotas frías que brotaban desde las nubes. Ya había permanecido ahí casi por unas tres horas mientras las nubes negras decoraban la fría tarde. El beta no pudo hacer nada, no pudo ni siquiera traerlo a su lado. Solo obtuvo una melancólica negación. Sabía que su rey sufría. Sabía que ahora sentía su mundo derrumbarse y su corazón sufrir. Años atrás perdió a sus padres y ahora estaba por perder a su compañera. ¿Por qué el destino es tan cruel? No había respuestas. Siguió en silencio observando a su rey desde el umbral del castillo esperando a que este girará su cuerpo y entrará a calentarse, pero el joven rey no hacia ni

