Esmeralda solo sollozaba abrazando sus piernas con dolor mientras las cocineras trataban de consolarla, se encontraban huyendo del castillo Thusrek en un carruaje menos la reina felina quien peleaba protegiendo a su hija, pero ella solo quería llorar llena de miedo y dolor. Su amado debía estar ahora en el campo de batalla y no quería perderlo. No me dejes —pensó recordando el rostro del joven rey Observo el oscuro techo imaginando el cielo cubierto por hermosas nubes y el sol iluminando cada parte del bosque. Entonces cerró sus ojos continuando con su dolor y ahí en el campo se alzaban grandes cortinas de tierra, los gritos seguían presentes y la sangre se esparcía en la tierra quedando impregnada para convertirse en un cruel recuerdo y dentro del gran muro todo yacía destruido. Casas,

