Aquellas tierras habían sido cubiertas por la muerte. La sangre derramada se había impregnado convirtiéndolas en malditas, sangre de aquellos que murieron injustamente, sangre de aquellos consumidos por la oscuridad. A lo lejos de aquellas tierras se alzaban pequeñas manadas dejando atrás los tiempos donde vivían entre reinos. Solo quedaba uno y era el reino Mítico quien seguía reconstruyendo lo que antes fue consumido por Manuel. A pesar de su negativa la princesa Luciana tuvo que aceptar el cargo de reina para luego casarse con Francesco y poder así tomar lo que por derecho le pertenecía, ambos eran amados y respetados por su pueblo. Y entre ellos algo más nacía convirtiéndose en amor y dando como fruto al pequeño Gonzalo futuro rey Mítico. Poseía la mirada de su padre y los cabellos d

