− ¿Qué estás haciendo? —Me devuelve el ceño fruncido al responderme. − ¿Elegir la cena? − No, Luka Gambino. —Sus fosas nasales se dilatan cuando escucha que te llamo por tu nombre completo. Te hace enojar. Hace unas semanas, cuando adopté el nuevo vocativo, pensé que le molestaba, ya que no solo se dio cuenta, sino que se aseguró de preguntar por qué, pero desde entonces me di cuenta de que no solo le molestaba. Realmente lo vuelve loco, y solo por eso, me he divertido mucho aprovechando cada oportunidad que tengo para usar los dos nombres con los que lo han bautizado: − Quiero decir, ¿qué haces con todo esto? Invitándome a cenar, preguntando si puedes elegir por mí... Eso no suena a ti... Generalmente, prefieres pedir perdón que pedir permiso, o ni siquiera eso... —Empiezo con el intenc

