−Escuché cada palabra, Malena. Y está bien. Lo que pasó pasó. Este término solo se aplica a lo que sucederá a partir de ahora. Sus ojos se abren e inclina la cabeza hacia atrás, apartando su rostro de mí. − ¿Entonces voy a tener que mentirle a mi amiga? − No. Tendrás que elegir cuidadosamente qué decir. Puedes decirme que eres mi asistente personal, que vive aquí porque te necesito en un momento no convencional, y lo que quieras, siempre y cuando no menciones la duplicidad de nuestro contrato. − Mientras no diga que vamos a tener sexo… — Corrige mis palabras, haciéndome reír. − Eso... − Eso no me parece muy justo. Ella discute y yo la observo, atento. — Explica... — No tendré a nadie con quien hablar. Yo... tal vez tenga dudas, tal vez solo quiera desahogarme, no es justo que no pue

