Me duele más de lo que esperaba. No porque se equivoque. Sino porque no sabe que esta vez… yo soy la que está a punto de cruzar una línea sin mapa. Caelan no insiste. —No confío en los hombres que miran desde las sombras —murmura, antes de girarse para marcharse—. Y tú tampoco deberías. Se aleja sin dramatismo. Sin exigir nada. Y, sin embargo, su advertencia queda clavada en mi espalda. Se aleja con paso tranquilo, sin girarse, como siempre hace. Caelan. El único capaz de entrar y salir de mi espacio sin que lo perciba como una invasión. Nunca me ha tocado sin necesidad. Nunca me ha mirado como mercancía. Siempre ha estado ahí, como una sombra leal. Un silencio que me acompaña sin exigirme. Y por un instante, me lo pregunto. ¿Y si lo eligiera a él? Si tengo que hacer esto. Si h

