—¿Qué pasa aquí? —exijo, deteniéndome junto a los guardias. Caelan se gira al oír mi voz y curva un poco el ceño. —Llegó este tipo, exigiendo ver al jefe —explica, apretando los dientes —. Dice que es hombre tuyo, pero nosotros no lo conocemos… y no vamos a dejar entrar a cualquiera, así como así. Rook se endereza lo justo para mirarme, intentando liberarse de las manos de un guardia. —Rolan, por fin… —jadea, con un hilo de voz—. Necesito hablar contigo. Es urgente. —Dejadlo pasar —ordeno, clavando la mirada en Caelan, que vacila, resentido. Sin embargo, suelta un bufido y hace un ademán a los guardias para que aflojen su sujeción. El hombre se apoya en la pared con la respiración jadeante. Amara llega a toda prisa, con la tensión pintada en su cara; a su lado, Caelan mantiene una ma

