Capítulo 33.

1317 Palabras

Mis dedos, trémulos, buscan la lazada frontal. No pienso en los hombres que me rodean, pienso en las piedras frías aguardando el amanecer. Me desprendo de la pieza. Queda solo la camisa fina, apenas un velo. El aire gélido golpea las marcas violáceas que cubren mis costillas. El coro de murmullos se hace más bajo, más denso, más lascivo. Giro una vez, dos, tres. El cabello se convierte en látigo. El collar de oro sacude mi garganta como un grillete tocado por la tormenta. Entonces ocurre algo nimio que solo yo percibo. Caelan apoya las dos manos sobre la mesa. No levanta la voz, no frunce el ceño. Solo deja caer el peso de sus brazos. El golpe seco del roble se come el murmullo obsceno de Ianmac, que estaba a punto de añadir otro comentario. Ruairidh vuelve la cabeza, intrigado: —¿Está

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR