Capítulo34.

1362 Palabras

Ella destapa el brebaje que huele a cera caliente y resina de pino. El capitán unge mis pies con él con un círculo en la base del pulgar, otro sobre la herida que sangra con una presión exacta para que la piel lo beba. Siento el calor treparme por los gemelos, mezclado con un temblor nuevo, no de dolor, sino de algo más antiguo que el miedo. —Mañana ese bardo desaparecerá—susurra—. No tendrás que bailar más. —¿Vas a espantar a todos los bardos que aparezcan por Huntingtower? —me burlo, arqueando una ceja—. Así que tu plan maestro es sabotear el entretenimiento musical en las Highlands. Ambicioso para un hombre que usa tres verbos al día. El músculo que late junto a su mandíbula vuelve a tensarse, pero no suelta mi pie. Pasa el pulgar por la línea del empeine con un cuidado casi insultan

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