Alessandro Después de aquel encuentro tan abrupto con Annette, no logré estar tranquilo por varios días. Me dolía haberla dejado allí, bajo la lluvia. Había algo en su mirada una mezcla de tristeza y desconcierto que me persiguió incluso en sueños. Se veía tan indefensa, y aun así, tuve que darme la vuelta. Sabía que era lo correcto… o al menos, eso quería creer. Por fortuna, surgió un viaje de negocios a Londres. Aquella distancia era justo lo que necesitaba para poner mis pensamientos en orden y convencerme de que todo aquello no significaba nada. Alex se encargó de nuestro proyecto en común, lo cual me dio una excusa perfecta para no verla. Intenté concentrarme en mi trabajo, en los números, en los acuerdos… pero cada tanto, su imagen volvía a mi mente, empapada por la lluvia, mirá

