Me había puesto, el uniforme de limpieza qué me habían dado antes de prepararme. Me vi a mi misma, vestida de azul frente al espejo e me hice una mueca porque parecía más bien un muñeco. En cuanto llegue al gran edificio, mi objetivo principal que era conquistar a Francisco, en ese momento paso de lado. No quería que me viera como un pitufo, tendría que lidiar con este tema de la ropa, porque estaba horrible. Suspiré, mire de reojo el pasillo a un costado de mi. Fui de puntillas hasta que finalmente, me asomé a la oficina. Como siempre la secretaría de Francisco no se encontraba en el lugar. Tenía 15 minutos, antes de que pudiera volver a trabajar. En ese día no había ido a la cafetería; con el calor terrible que hacía me obligarían debo tomar una taza de café. Yo no estaba de ánimo

