Confundida mire hacia atrás y el sujeto, al parecer me pareció no intimidarse. —¡Me pisaste..! —rezongue, y cuando levante la vista... Me encontré con básicamente el mismo rostro que el señor Francisco. Aunque tenía unos ojos verdes en vez de azules. —Te pusiste en mi camino —dijo simplemente. —No, yo iba muy feliz caminando hacia delante, y tú te pusiste delante. —Estás diciendo la misma palabra dos veces —dijo simplemente. —¡Increíble! Tú eres más amargado que el jefe. Pero por qué eres tan parecido. —¿Disculpa..? Yo no soy amargado —dijo un poco conmocionado por mis palabras al parecer. Esta vez sí me prestó atención. —Al parecer sí... lo eres —dije ya me empecé a rodearlo para poder marcharme. Sentí que algo me tomo de la mano, al girarme me di cuenta que se trata de ese su

