Capítulo 22.

1281 Palabras

El resto de la velada solo los escuche hablar de cosas del bufete, algunos casos, en que invertirán sus fondos, la verdad, si es que eran fondos, quizás solo se sustentaban en sobornos. Me pedí una pizza, bajo la atenta mirada de reprobación de Esteban, pero no me importó, por alguna extraña razón eso me hacía sentir más cerca de Mateo, y de nuestro pequeño proyecto. Ahora estábamos aquí en su auto, mis ganas de irme eran tremendas pero Esteban había cerrado las puertas con llave. —¿Qué es lo que quieres? —digo suspirando. —Conversemos —dice, yo ruedo los ojos, pero con el pelo sobre mi rostro no podía verme. —¿Sobre que?  —  —Conocernos —dice, yo me río amargamente. —¿Acaso ya no sabes todo sobre mí? —pregunto mirándolo, él no dice nada—. Cualquier cosa que quieras saber de mí, se l

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