Cuando vi la foto de su rostro en la solicitud de practica, quede simplemente asombrado, era hermosa, y tenía excelentes notas, era la mejor de su generación, yo simplemente quede sorprendido, la acepte de inmediato, me producía bastante curiosidad de saber si era tan perfecta como se veía en esa foto.
Así que cuando me la encontré en el ascensor, quede prendado de ella desde ese mismo instante, era realmente hermosa, tenía un brillo inigualable, e irradiaba sensualidad, con solo una mirada suya me tenía completamente listo. Pero no era la clase de chica que pensé que sería, es más ni siquiera me coqueteo, yo estaba acostumbrado al coqueteo de las mujeres, era algo innato, yo era un hombre adinerado, guapo e inteligente, cualquier mujer quisiera estar en mi cama, y yo la quería a ella, desnuda y gimiendo mi nombre, en ningún momento le pregunte si tenía novio, no me importaba, de alguna forma la conquistaría, y si tenía novio, mejor, entre más prohibido, más excitante, sonreía de solo pensarlo.
Ahora acababa de llamarla, mañana era el aniversario de la empresa y yo quería que ella fuera mi acompañante, el hecho de que me preguntara si era obligación, no lo niego, me molesto, me parecía raro que en todos estos días que llevábamos viéndonos, en ningún momento me haya coqueteado o dado una sonrisa sincera.
—Mañana es la fiesta de aniversario, ¿A qué hora pasarás por mí? —pregunta Silvia, me levanto de la cama, aún estoy desnudo, y ella igual, no podía negar que Silvia era hermosa, y sexy pero solo había bastado una sonrisa para tener desnuda encima de mi escritorio gimiendo, me gustaba hacerlo con ella, era muy hábil con la boca y las manos, y nunca se negaba a darme sexo oral en la oficina, ella arrodillada en el piso y yo sentado en la silla. No me había pedido nunca una relación, sé que la quiere, pero se lo deje demasiado claro.
—No esta vez, iré con Juliette —digo, ella me mira confundida.
—No creo que ella acepte, es decir, me parece que tiene novio y clases en las tardes —dice, bueno así que tiene novio.
—¿Tiene novio? —digo en voz alta, ella asiente.
—Muy guapo por cierto —dice ella, yo levanto una ceja.
—¿Más guapo que yo? —
—Por supuesto que no —dice gateando hacia mí.
—Quiero tenerla en mi cama —digo tomando su mentón, algo pasa por su mirada, pero lo esconde rápido.
—¿Ya no te doy placer? —me pregunta yo ruedo los ojos, tomo mi m*****o en mi mano y le hago una seña con la cabeza, ella ya sabe lo que tiene que hacer, cuando siento sus labios y su lengua en mí, cierro los ojos y echo la cabeza hacia atrás, inevitablemente imagino que la que tiene mi m*****o en su boca es Juliette, y sé que haré lo que este a mi alcance para que eso suceda.
Cuando Silvia se va, me tiro en el sofá de cuero de mi sala de estar, mi departamento era grande, casi como una casa, ocupaba toda la superficie del edificio, había mandado a juntar los 7 departamentos del último piso. Vivía solo, pero constantemente disfrutaba de la compañía de mujeres hermosas, aunque ahora solo una mujer estaba presente en mi mente, casi como una obsesión. Doy un sorbo a mi vaso de Whisky, muevo los hielos y me lo termino.
Voy a la sala preparada como gimnasio, necesito liberar el estrés que me provoca pensar en esa mujer y que Silvia no pudo liberar, son las once de la noche, casi medianoche, pero un poco de ejercicio me viene bien, el espejo en la pared me muestra mi imagen, con cada repetición que hago los músculos se me marcan, solía ser un chico delgado, ahora mi musculatura había aumentado y me catalogan como un adonis, no lo decía yo, lo decían las portadas de las revistas, bueno a quien engaño, yo era un maldito dios.
—Buenos días Juliette —la saludo, luego de varios días, me la encuentro en el ascensor, ella sonríe, pero es una sonrisa cordial, no el tipo de sonrisa que quiero.
—Buenos días Don Esteban —dice, yo niego sonriendo.
—Puedes decirme Esteban, no es necesario que me digas Don —digo, ella asiente, baja la mirada a su celular sin decir nada más, quizás habla con su novio, unos celos entran en mi cuerpo, quisiera agarrarla, ponerla contra la pared y metérselo, hasta que no pueda más.
Si hay algo que me caracteriza, es que siempre consigo lo que quiero, si tengo que deshacerme de ese novio suyo para tenerla solo para mí, lo haré, tenía muy buenas influencias, y muchos me debían favores, creo que llegó el momento de cobrarlos.
—En la noche puedo pasar por ti —le digo, ella levanta la cabeza y niega.
—Tengo un jeep, así que puedo llegar sola, le pediré la dirección a Silvia —justo al decir eso, las puertas del ascensor se abren y ella sale rápidamente, una mujer difícil, tanto como me gustan, porque luego cuando la tenga en mi cama, gozaré como nunca.