Iris, después de la llamada de su esposo se quedó un poco más tranquila y pudo dormir toda la noche, sin embargo, seguía extrañándolo mucho, al igual que Isabel extrañaba a Marco, pero ninguna de las dos se iba a dejar ganar por la tristeza. —Buenos días —Isabel entro a la habitación de su hermana y se lanzó sobre ella para despertarla. —Oye estás pesada —Bromea Iris al abrir los ojos. —por supuesto que no, soy más delgada qué tú así que no peso —Se defiende Isabel, mientras Iris ríe. —Bueno, es verdad que no pesas, estás muy delgada —iris observa a si hermana y ambas sonríen. —Ya levántate, Serguéi, nos llevará a la universidad, está ansioso por ir a recoger a Vanesa —Isabel, anima a su hermana a salir de la cama. —Si, tu amiga no le hace caso pronto, el pobre de Serguéi la va a pas

