CAPÍTULO 5

886 Palabras
—Gracias, todo es tan increíble, no puedo creer que de la noche a la mañana todo cambiará así para mí —Iris observa a Antón muy conmovida, por todo el amor que está recibiendo de él. —Ya te dije, no debes agradecerme, me case contigo porque me enamore a primera vista y a partir de ese momento en mi corazón te convertiste en mi reina y quiero que estés toda la vida a mi lado —a Antón no le cuesta decir lo que siente, puesto que su madre le enseñó bien a atacarlo siempre y a como tratar a una mujer. Sin embargo, Iris, muerde su labio inferior por lo nerviosa que estaba, porque ella en la casa de su familia lo único que aprendió fue a guardar silencio y a bajar la cabeza. Antón, acerca su silla de ruedas a ella y toma su mano de la cual tira levemente hasta hacerla caer sentada sobre su regazo. —Dime lo que quieras decirme, sin importar que yo aceptaré lo que tú me digas jamás te obligaré a nada, ni dejaré que te lastimen así que mírame a los ojos y dime lo que quieras decirme —Antón hace que Iris la mire a los ojos y esta aunque se sonroja un poco comienza a hablar. —Tú me pareces un hombre muy guapo, pero no sé qué es el amor, jamás lo he tenido y tengo miedo —confiesa Iris jugando con sus manos nerviosas y Antón sé más toma con fuerza para que se calme. —Tranquila, yo te enseñaré cada día lo que es el verdadero amor —Antón toma el rostro de su reina con cuidado y la besa dulce beso, Iris apenas y le sigue el ritmo, porque aunque ellos acaban de conocerse Iris siente ese cosquilleo en el estómago, como mariposas revoloteando recordándote lo emocionada qué está por ese hombre que en muy poco tiempo le ha dado todo el valor que su familia en años jamás le dio. —Bajemos, falta que veas el jardín te va a encantar —Iris, intento levantarse, pero Antón no la dejo, condujo su silla de ruedas hasta el elevador con Iris sobre su regazo y así bajaron hasta la planta baja y salieron por la puerta de la cocina hacia el jardín. Al salir a la exterior Iris sonrió feliz, ama el aire libre debe ser porque paso mucho tiempo encerrada en las paredes de aquel lugar y ver ese jardín sin guardias y con mucha libertad para ella es algo nuevo, algo único que la llena de una inmensa felicidad. —Si quieres puedes correr —le comenta Antón con una gran sonrisa, pues en los ojos de Iris se nota que muere por recorrer todo el lugar. Iris sonrió y le tomo la palabra a Antón, salió corriendo por todo el jardín, la brisa fresca, el sol, el olor de las flores y las platas a su alrededor gritaban solo una visa liberta, toda la liberta que no tuvo durante toda su vida la tiene ahora y proviene de la mano de un extraño quien con tan solo verla en una foto se enamoró de ella y le concedió el regalo más grande que nadie nunca le ha dado, el regalo de la liberta. —Señor, aquí está lo que pidió —Sara llego hasta donde ellos se encontraban y le entregó un sobre a Antón. —Gracias Sara —Antón tomo el sobre sin dejar de ver a su hermosa reina sonríe y correr de un lado al otro en el jardín. Sara, antes de irse observa a su jefe y a su amiga y entiende que lo mejor que pudo hacer fue mostrarle esa foto a él y contarle la historia de la pobre chica. Sara se fue para darles privacidad y Antón espero a que su reina terminará de recorrer todo el lugar para darle una hermosa sorpresa algo que terminará de llenar el corazón de Iris de mucha felicidad. —Ven aquí mi reina —Antón, la llama y esta se acerca feliz por lo bien que se siente estar al aire libre sin estar rodeada de guardias, ni que su madrastra la insulte o la golpee. —¿Qué pasa? —Iris un poco cansada se sienta en el césped frente a Antón quien le entrega un sobre. —Te inscribí algunas clases en línea, para que valides tu primaria y secundaria, ya después de eso podrás estudiar la carrera que quieras en la universidad —los ojos de Iris se iluminaron, porque ese es un sueño que ella pensó que jamás cumpliría. —¿De verdad? —Iris, no puede creer lo que Antón le dice. —Por supuesto que es verdad, yo voy a cumplir todos tus sueños mi hermosa reina —cuando Iris escucho la confirmación de parte de Antón salto a sus brazos y lo lleno de besos en las mejillas. —Gracias, gracias, te prometo que tendré las mejores notas del mundo —Iris se iba a alejar de Antón, pero este la detuvo con fuerza, sujetándola de la cintura. —Yo únicamente quiero ver siempre esa hermosa sonrisa en tu rostro —Antón acercó sus labios a lo de ella y esta le corresponde el beso.
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