Intenté fingir que todo estaba bien. Salimos de la radio y me subí a la camioneta con mis amigos. Estaba realmente nerviosa y ansiosa por llegar a casa. Abrazaba mis carpetas para que ellos no pudieran quitármela y ver mi error.
— Lo sabemos —dijo Junior, firme. A unos minutos de llegar. Sentí un vuelco en el corazón—
— ¿Qué es lo que sabes? —dije tartamudeando—
— Que te equivocaste. Tengo una copia de todas las citas, Jaebum y yo. —todos me miraban aguantando la risa. Me enfurecí—
— ¿Y ni siquiera pudieron decirme? ¡soy nueva! ¿acaso es divertido? —dije elevando la voz—
— Tranquila, no nos importa. Ahora tendremos el resto del día libre y podremos descansar —mencionó JB intentando tranquilizarme, acariciando mi cabello—
— Avisaré a la compañía. Te descontaremos el día. —repuso Junior. Negué con resignación—
— No lo haremos —dijo Youngjae— fue solo un error y es su primer día, además, nosotros ni siquiera le avisamos
— Es su trabajo, Youngjae —contestó Junior. Bufé, a pesar de que esta vez tenía razón— enviaré el informe a la compañía y que ellos decidan
— No me parece justo, Junior —comentó Jaebum y todos asistieron con la cabeza—
— No. Si es justo. Envía el informe. Es mi trabajo y debo hacerlo correctamente, te demostraré que puedo —añadí y Junior desvió la mirada. Qué hombre fastidioso—
Nos quedamos en silencio. Llegamos a nuestro destino. Al fin en casa, pensé y bajé.
— Oh, esperen chicos... ¿no le dijeron al chófer mi dirección? —pregunté al notar que definitivamente la casa que tenía frente a mis ojos, no era la mía. Yugyeom bajó tras de mi y parecía igual de sorprendido—
— Déjame preguntar —mencionó y golpeó la ventanilla del chófer. Bajó la misma al instante— Disculpe, este no es el destino que pedimos —le informó. El chófer tomó un papel y negó con la cabeza—
— Sí lo es hijo. La compañía me envió aquí. —el señor le mostró el papel a Yugyeom. Yo se lo quité y era cierto. Nuestros nombres estaban allí junto a la dirección—
— Ya, niña tonta —dijo Junior bajando de la camioneta y quitándome el papel de las manos— nadie está equivocado. Esta es nuestra nueva casa —afirmó y volví a sentir desesperación— ¿acaso no te han dicho que debes vivir con nosotros? —continuó. Tragué saliva y le saqué el papel para leerlo de arriba a bajo—
— Cool —dijo Mark chocando los cinco con Bambam— Esta casa si es enorme. Además, tenía ganas de que nos cambiaran
— No, no puede ser verdad. ¡Yo no firmé nada de esto! ¡no puedo vivir con ustedes! —exclamé—
— Sí, si lo hiciste. Sucede que eres demasiado joven para tomar decisiones, y terminas así. Lamentándote. —añadió Junior. Un comentario más, y golpearía su precioso rostro— Chicos, entren. Debo hablar con _____(tn) —Lo que me faltaba, un estúpido y aburrido sermón. ¿Desde cuando este chico se volvió adulto y responsable?—
Los siete entraron a la gigantesca casa. Junior me tomó de la mano y simplemente me espanté con la acción. Nos sentamos en una banca en el jardín delantero de la casa.
— Escúchame, niña. —dijo suavemente. Estaba perdida en sus labios— irás por tus cosas y vendrás a vivir aquí. ¿De acuerdo? —asentí atontada— Tienes el trabajo. Ahora, ¡no vuelvas a cometer una estupidez porque seré yo mismo el que te despida! —gritó sacándome automáticamente del trance. Aish, maldito idiota. Sabía que no debía dejarme llevar por sus encantos. El solo quería maltratarme— No estoy de acuerdo con que vivas aquí. Lo sabes. Pero trataremos de ser profesionales. ¿Okey? —asentí desanimada—
Las siguientes dos semanas trabajamos en la mudanza. O mejor dicho, trabajé. No lograba hacer del todo bien mi trabajo, pero recibí ayuda secreta de mi querido Jaebum. Mientras ellos ensayaban y pasaban tiempo en el estudio, yo organizaba la casa. Por las noches estudiaba y de día asistía a la escuela.
— Bien chicos —llamé la atención de mis amigos en el living, aplaudiendo mis manos— tienen el día libre. —todos sonrieron. Se veían muy cansados— pueden descansar, pero durante la tarde debemos comenzar a ordenar la casa, ¿de acuerdo? Hay demasiadas cajas y no se puede vivir de esta forma —dije mirando hacia mi alrededor. Había muchas cosas en el suelo, sobre las mesas, solo estaba organizada la cocina, el baño y las camas—
— Yo no estoy cansado, nena —mencionó Jackson con su cabeza en el hombro de Bambam— tomaré una ducha y ayudaré
— Yo saldré —dijo Mark con una enorme sonrisa. Le guiñé el ojo al recordar que había conseguido una cita con la niña de la escuela que le gustaba— Te veo luego —comentó luego pasando junto a mí, y besando mi mejilla—
— Iré a visitar a mis padres —mencionó Youngjae poniéndose de pie— vendré temprano para ayudar, lo prometo —continuó y me abrazó— Te quiero, adiós —salió de la sala. Los observé a los demás. Bambam y Jackson parecían agotados, de vez en cuando se les cerraban los ojos, pero intentaban simular. Yugyeom estaba tomándose selfies con su celular y Jaebum lo molestaba. Solo me quedé observándolos. Pensé que estaba cansada también, pero no los cambiaría a ellos por unas horas de sueño, jamás—
— ¿Yugyeom? ¿puedes ayudarme a organizar tu cuarto? —comenté tímidamente y corrió hacia mi con su teléfono—
— Oh, no te preocupes pequeña. Lo haré solo en cuanto termine de tomarme fotos —comentó poniendo su cámara frontal en mi cara. La quité con una mano— Oh vamos, no tengo fotos contigo —repuso y me senté en el sillón. Yugyeom siguió molestando con su celular—
— Okey, okey, está bien. Pero no estoy maquillada. Saldré horrible —comenté tapando mi rostro con las manos.Yugyeom estaba a punto de presionar la pantalla. Me acurruqué en su pecho ocultando mi rostro. Yugyeom me abrazó con un solo brazo y tomó la fotografía. Los dos rápidamente miramos la pantalla. Era la foto más bonita que había visto. Me encantan las fotos, y mis favoritas eran las que expresaban afecto. Si fuera por mi hubiese corrido a imprimirla y pegarla en un álbum—
— Nuestras fans pueden pensar cualquier cosa —opinó Jaebum observando la foto—
— No digas estupideces. Se ve que somos amigos —comentó Yugyeom—
— No me gusta, es fea, deberías borrarla —repuso Jaebum y le lancé una mirada asesina—
— Nada de eso, tú envíamela —ordené a Yugyeom y se marchó mirando su pantalla. Segundos después recibí la foto—
— No me gusta que te tomes este tipo de fotos con ellos... —me dijo Jaebum sentándose sospechosamente cerca de mí. Saqué la mirada del teléfono y noté que Jackson y Bambam se habían ido—
— Lo siento, no sabía que debía pedirte permiso —dije con una sonrisa. Pero JB estaba serio. Así que me puse a tono— ¿que ocurre? —JB desvió la mirada y apretó sus labios—
— ¿No es obvio lo que ocurre? —bufó aún sin mirarme. Despeinó su cabello y acomodó su remera negra—
— No entiendo, JB. Dime. Tu rostro cambió de la nada...—dije ilusa.De verdad no entendía su expresión—
— Es que esa foto. Se ven cercanos... como novios —reprochó y no pude evitar sonreír. Mordí mi labio inferior y acomodé mi cabeza en su hombro—
— Ya,tonto. Ustedes son como mis hermanos. Así, como mi pequeño Alex. ¿Estás celoso? —bromeé esperando ver su sonrisa. No sonrió. Me alejé— ¿Jaebum? —susurré y me miró a los ojos—
— Creo, creo que me gustas, pequeña —¡¿Qué qué?¿que demonios?!— Yo... lo siento, pero es verdad —JB bajó la mirada apenado y yo ni siquiera podía entender la situación. ¿JB gustaba de mí? ¡el es una estrella! y, es.... mi hermano—
— Jaeb —JB me interrumpió y se puso de pie. Creo que me sonrió. No pude mantener la mirada sobre el mucho tiempo. Me sentía avergonzada—
— Está bien. No tienes que decirme nada, somos tus hermanos.
Verlo irse arrastrando sus pantuflas, y revolviendo su cabello me rompió el corazón. No pude evitar derramar algunas torpes lágrimas. Quise correr y explicarle mucho más que "son mis hermanos" quería decirle cuanto él significaba para mí, y serle clara. No podía verlo ya como un hombre, por más apuesto que el sea, por más caballero y atento, él era mi amigo, y cualquier cosa que haga solo por atracción física terminaría por arruinar nuestra amistad.
Me sentía fatal. Hace horas JB no salía de su habitación y por más que pegara mis oídos a la puerta no lograba escuchar nada. Me resigné y busqué despejar mi cabeza. Salí, caminé un par de minutos, pero me topé con cajas en el patio. ¿Por qué Junior dejaba sus cajas fuera de la casa? Tomé una, la más pesada y la entré. Subí y la dejé en la habitación de Junior. Él no estaba así que comencé a sacar sus cosas y ponerlas en su lugar. Libros, fotos, discos.
— ¡No toques esa caja! —oí a Junior gritarme y volteé asustada— ¿qué haces niña? —caminó hacia mi y me quitó un libro que tenía en mis manos—
— Lo siento —dije tímidamente. No tenía ganas de discutir. Solo tomé mi celular, que estaba en la cama de Junior y caminé hacia él para salir. El se quedó mirándome. Seguramente esperaba que peleara con él—
— ¿Que te sucede niña? —preguntó y volteé. Negué con la cabeza con media sonrisa. Noté que se cayó un papel del libro que me había quitado Junior. Me agaché rápidamente para tomarlo, Junior también. Nuestros rostros se volvieron a encontrar, nuestras manos se tocaron por un instante antes que las quitáramos. Me quedé con el papel. Mirándolo. A él, y sus perfectos rasgos— ¿por qué me miras de esa forma? —dijo con el mismo tono odioso de siempre. Estúpido. Me levanté y abrí el papel—
Junior intentó sacármela de las manos pero no lo logró. Abrí la carta mientras él forcejeaba. Era mía.
"Tus libros son muy aburridos, deberías ver mi biblioteca. Cuando leas esto seguramente estaré lejos. Ni siquiera sé porque me molesto en dejarte esto, pero alguien una vez me dijo, que lo piense dos veces, y si aún ansiaba hacerlo, que lo haga. Ansío dejarte un consejo: No te vuelvas un bravucón. Tu madre es hermosa, cuídala. Tus amigos estupendos... cuídalos. Esa niña que está enamorada de tí, si no la quieres, díselo y por último, no juzgues a las personas antes de conocerlas."
— ¡Ya deja eso! ¡nadie te dio permiso para tocar mis cosas niña fastidiosa! —gritó Junior y me abrazó por la espalda para quitármela. Comencé a reírme a carcajadas. ¿El niño duro y odioso guardaba cartas? Pfff.— ¡______(tn)! ¡si no me la devuelves te meterás en grandes problemas! —Junior entrelazó nuestros pies sin notarlo, caímos al suelo. A decir verdad, yo caí sobre el. Escuché como su cabeza se golpeó contra el suelo y entré en pánico—
— ¿Junior? ¿estás bien? —exclamé desesperada y me senté sobre sus caderas. Tomé su cabeza. El se quejó unos segundos. Cerró los ojos y me desesperé aún más — ¡Oh por dios! ¡Junior! —grité. Junior abrió los ojos y estalló en risas— Eres.... un... ¡imbécil! —volví a gritarle y golpeé su brazo—
— Ahora lo entiendo, ____(tn) —oí una voz y los dos nos sentamos en el suelo—