No entendía realmente lo que estaba pasando. Junior en el suelo, rogándome que me marchara sin ningún argumento era la escena más extraña y angustiante que había vivido hasta ese momento. De inmediato, parada frente a él, conteniendo mis lágrimas... pensé que quizás a esto se refería Jackson. ¿Junior no me quería en su vida?¿Me odiaba tanto al punto de pedirme que me fuera?
Me acerqué tambaleante y me senté junto a él. Apoyé una mano sobre su hombro y el instantáneamente me miró. Me sorprendí al ver sus ojos cristalizados.
— ¿Por qué jamás me escuchas? —murmuró. No contuve más mis lágrimas—
— ¿Qué es lo que tienes? ¿qué demonios te hice? —le reproché y él limpió mis lágrimas con su dedo índice—
— Ya vete, niña. —dijo luego de unos segundos en silencio. ¿De verdad dejaría que él me lastime de esa forma?—
Sentí que la puerta se abrió de golpe. Eran Jackson y Mark.
— Junior, detente. Ya es suficiente —dijo Mark—
— No, está bien chicos, yo me voy. —Me puse de pie y sequé mis lágrimas. Aish, idiota engreído. ¿Cree que puede derribarme?—
— Tu no iras a ninguna parte —dijo Jackson siguiéndome mientras recogía mis pertenencias—
— Lo siento, mucho. Y gracias, me divertí muchísimo. —dije saludando a cada uno de los dueños de la casa con un abrazo.—
— No tienes que irte —mencionó Yugyeom—
— Oh, descuida. Está bien. —mentí. Tenía el corazón roto—
— ¡Junior ven aquí ya mismo! —gritó Bambam. El caminaba de un lado a otro, se veía enojado. Era la primera vez que lo veía de tal manera—
No les presté más atención. Salí prácticamente corriendo del departamento, comencé a buscar rápidamente las escaleras, otra vez no volvería al ascensor.
Por fin encontré el cartel y comencé a bajar rápidamente. Estaba oscuro y estaba tan enojada que ni siquiera me fijé donde pisaba, así fue como ocasioné mi caída.
Estaba segura de que no me había hecho daño, o por lo menos mucho. Era consciente de que había caído al menos diez escalones y que tendría algunos moretones y raspaduras, ¿que si sentía dolor? bastante. Me quedé sentada en la división de las escaleras, me sentí una estúpida. No tardé en notar que mi pie estaba doliéndome más que al principio.
— ¡_______(tn)! —escuché un grito y vi subir corriendo a Jaebum. — ¡Oh por dios! ¿estás bien? —Inmediatamente se arrojó junto a mi y sus anteojos negros de sol rodaron abajo—
— Sí, si. No te preocupes —dije fingiendo una sonrisa. No sentía más que dolor en ese momento—
— ¡Tu pie se está inflamando! —volvió a gritar JB. Me miré, y era cierto, me alzó entre sus brazos. Ahí sentí más dolor, y yo fui la que grité— ¡tranquila! iremos a un médico —dijo con un tono suave y recogió mis cosas. Me aferré a su cuello. No podía parar de quejarme—
Jaebum bajó las escaleras rápidamente conmigo en brazos, cada paso que daba era tan doloroso como si estuvieran clavándome algo en el pie inflamado.
Subimos a la misma camioneta negra en la que viajamos temprano. JB me recostó y se sentó junto a mi.
— ¡Oh por dios, oh por dios! —me quejé frotando mis ojos con las manos—
— ¡Tranquila pequeña. Llegaremos en menos de lo que piensas! —me informó JB. Ni siquiera podía mirarlo a los ojos.—
Más tarde llegamos al hospital y me atendieron. El médico dijo que me había lesionado, pero que no era nada grave. Solo tenía que descansar y no forzar caminar. Me pusieron una especie de bota incómoda que impedía que mi pie tocase el suelo. Jaebum pidió que me hicieran más estudios. Estaba preocupado por mi cabeza, dijo y me reí, supe que estaría bien y que no había sido más que un susto. Los chicos llamaron a Jaebum mientras nos marchábamos. Le pedí encarecidamente que no les contara lo sucedido.
— Bueno, me debes algo... —dijo él, cuando por fin abrí la puerta de mi casa—
— ¿Qué es lo que quieres por ayudar a una pobre torpe? —hice un pequeño puchero y el rió—
— Una película... quizás —siguió con la sonrisa en su rostro. Una que no pude distinguir qué ocultaba—
— ¿Una película? ¿quieres que te haga una película? —pregunté y el lanzó una carcajada. Me sonreí. — Ya en serio, te la debo. —me quedó mirando, esperando una respuesta, con las manos en los bolsillos de su campera—
— ¿Entonces...? —continuó. Oh dios mio, ¿era una propuesta?— ¿que tal un almuerzo? ¿o una cena?
— E-em-m, es tarde, JB. —desvié cualquier conversación— Gracias, muchas gracias por ayudarme. —intenté entrar a casa. Pero mis movimientos eran demasiado lentos—
— No me respondiste... —su sonrisa seguía intacta, pero le sumó un poco de seriedad—
— En otro momento...Jaebum... —dije sin pensar.—
— ¿Cómo puedo saber que no mientes?
— Porque haremos una promesa de menique... —dije tomando su mano derecha y entrelazando mi dedo menique con el de él— ¿ves? así de fácil
El fin de semana pasó más rápido de lo que esperaba. Me quedé encerrada en casa, y salí con dificultad solo para atender a mis plantas. El sábado miré series, escuché música y estuve prendida al celular escribiéndole a mis nuevos amigos. Ellos no podían creer lo que me pasó luego de la discusión con Junior. El domingo me aburrí demasiado. No podía salir y mis amigos estaban ocupados. Por la noche habían ido a un show de televisión a presentarse. Me sentí una idiota por haber bajado de esa forma las escaleras, de lo contrario podría haber asistido al show. Me alegré cuando me llegó un e-mail de mi escuela, en el que me informaban que mis materias fueron aprobadas y que podía volver mañana mismo a clases. Y así fue.
Al principio me costó prepararme, pero estaba realmente emocionada por volver. Los chicos asistían a clases cuando el tiempo se los permitía, de no ser así, podían estudiar y rendir libre sus materias, pero Youngjae siguió asistiendo siempre, por más cansado que estuviese.
Por la mañana recibí un mensaje de texto: Hey pequeña. Iremos por ti - JB
Me sentí nerviosa y un poco incómoda luego de lo sucedido con él, pero cuando llegaron esos sentimientos cambiaron por pura felicidad.
— Se veían tan lindos anoche —confesé mientras jugueteaba con el pelo de Youngjae en la camioneta negra— Apropósito, ¿qué haces aquí JB? — dije al recordar que a él, al igual que a Junior -me entristeció recordarlo- no le gustaba la escuela en absoluto—
— Ja,ja. —exclamó Jaebum— qué graciosa. Y eso no es lo peor, pasaremos por Jackson también
— ¿Jackson? ¿a la escuela? —exclamé sorprendida—
— Le encanta bajar de la camioneta presumiéndole sus músculos a las chicas...—comentó Youngjae. Eso sí sonaba más como Jackson—
Llegamos a la escuela y me sentí parte de GOT7. Entramos por la parte trasera de la escuela, y apenas pusimos un pie en la institución todas las alumnas corrieron hacia mis tres amigos. Jaebum me ayudó a salir de la multitud, mi pie molestaba demasiado. Pensé que tendría que estar sentada. Me alejé de los galanes para que disfruten su alboroto. Asistí a mi clase, a pesar de que nadie me había notado en años, mis compañeros me observaban. Cuando llegó la hora del recreo decidí quedarme dentro del salón. Solo me dediqué a observar por la ventana, todo parecía lo mismo, me fui once meses y nada había cambiado. Bueno, excepto el año. Pero no mucho más. Mientas salían me continuaban mirando y murmurando entre ellos. ¿Qué demonios pasaba con todos?
Sentí un intenso golpeteo en el pecho al ver a Junior apoyado en la puerta del baño de mujeres, mi salón quedaba a unos pocos metros. El estaba, ¿fumando? Aish, ¿acaso no se cansaba de darle disgustos relacionados a la escuela a su madre? Aunque pensándolo bien... ese cigarrillo entre sus labios se veía bien, y su cabello despeinado... el se veía bien,tan bien que podría ser ese chico de las películas de las que todas se enamoran... -me di un pequeño golpecito en la cabeza- Ya, detente, ____(tn). ¿No tienes control?. Me quedé embobada unos segundos más, hasta que vino mi la idea de que la directora estaría revisando, (como siempre) la institución en el recreo, ¡y Jinyoung no podía tener otra llamada de atención! Niño idiota.
Me levanté como pude, soportando todo el dolor y peso sobre mi pie lastimado. Respiré profundo y salí mirando hacia ambos lados. ¿Como iba a enfrentarme a Junior después de todo? Le hice un par de señas con las manos, diablos, se ve tan atractivo.
— ¡Junior! —lancé un grito suave. El me miró y desvió la mirada rápidamente, soltando el humo entre sus... perfectos labios— ¡Junior! ¡maldita sea! préstame atención—volví a llamar su atención pero con un tono más elevado. Me acerqué a unos pasos de él sujetándome de las paredes. Un hombre, supuse, por la fuerza me derribó corriendo y volví a encontrarme con el suelo—
— ¡Oye tu! —oí a Junior gritarle al chico, quien me ignoró por completo— ¿por qué no te fijas, imbécil? —continuó. Me jaló del brazo y pude ponerme de pie. —
— ¿A quién le dices imbécil? —respondió el chico, Junior me miraba. Parecía no importarle él— Oye tú, sí tu... —el chico me señaló y por primera vez observé su rostro. Noté que era de mi clase— fíjate por donde caminas —su comentario hirvió mi sangre—
— ¡Tu acabas de derribarme, maldito idiota! ¡mejor pide disculpas! —le grité. Me sentí genial, jamás le había gritado a un compañero—
— ¿Cómo dices... —el rostro de aquel chico reflejaba claramente que yo le disgustaba bastante. Se acercó a nosotros. Junior me tenía del brazo— Huerfanita? —continuó con toda la frialdad. — ¿O ese era tu hermano?
— ¡Maldito infeliz! —estaba por abalanzarme sobre el idiota pero Junior golpeó su rostro antes que yo, dejándolo tendido en el suelo. Inmediatamente escuché la voz de la directora acercarse y no tuve otra reacción que empujarnos dentro del baño de mujeres, sí, a Junior y a mí.—
Caí desafortunadamente sobre el cuerpo de Junior. Quizás no desafortunada. Un pensamiento fugaz que hizo que me ruborizara como nunca en mi vida apareció justo cuando nuestros rostros estaban a centímetros, podía sentir su respiración y una mano de el sobre mi espalda. Mi piel se erizó. El solo se quedó petrificado, ni siquiera intentó zafarse o quitarme de encima.
Junior comenzó a mirar mis labios. Oh por dios, eres tan hermoso....