No estaba segura de entender la razón por la cual Junior actuaba de esa forma conmigo, y tampoco llegaba a comprender ese dolor que quizás confundía con molestia. . Cuando terminamos de saludarnos en la salida "secreta" del aeropuerto, Mark me invitó a su casa. Accedí inmediatamente, ansiaba mucho pasar algún tiempo con ellos, además les debía una explicación. Subimos a la misma camioneta negra que anteriormente subió Junior. El estaba detrás, y había lugar exacto para siete personas atrás. Debía ir junto al conductor o ellos hacerme lugar. Junior ni siquiera volteó a mirarme, el solo movía sus... tan patéticamente perfectos labios y miraba por la ventanilla, debió estar enfocado en la canción que su celular reproducía a alto volumen, pensé.
— Bien nena, siento darte esta noticia, pero deberás ir encima de alguno de nosotros. Tú decides —dijo Jackson con una media sonrisa en su rostro. Ese chico era terrible, ¿como resistirse ante sus encantos?—
Todos me miraron esperando una respuesta. Estábamos increíblemente incómodos así que me decidí rápido por la persona que sentía más lazo de amistad. Él a diferencia del resto solo me había mirado una vez con otros ojos lejanos a un hermano. Elegí a Youngjae. Me senté sobre sus piernas y coloqué mis manos sobre las mías, el ubicó sus manos sobre las mismas para que pudiéramos sentirnos a gusto los dos durante el viaje, sin calambres ni nada parecido.
— Buena elección —comentó Jaebum riéndose y sentándose junto a Junior. Luego le murmuró algo que no pude descifrar—
— Youngjae, no dudes en decirme cuando te sientas incómodo, podemos cambiar de lugar —mencioné y el negó con la cabeza—
— Pesas como una pluma _____(tn) —opinó. —
El viaje no terminaba más. Incluso luego de unos treinta minutos, Youngjae comenzó a gritar y quejarse de que una de sus piernas estaba acalambrada y yo no pude evitar llorar de la risa. Youngjae no tardó en unirse a mi risa y simplemente no podíamos parar. Les aseguro que jamás he reído de tal manera al punto de que me duela el estómago y las las lágrimas mancharan todo mi rostro. Era un tomate humano y Youngjae igual, su risa era tan contagiosa que lo nuestro se había convertido en una cadena viciosa de dolor. Cuando los demás ya no soportaron más nuestras carcajadas, y Junior nos regañó diciéndonos "niños fastidiosos y tontos" nos detuvimos y cambiamos de lugar, ahora Youngjae viajaba sobre mis piernas.
Una hora más tarde llegamos a un hermoso edificio que no había visto antes. Junior se puso de pie y me puse feliz por haber llegado. No estaba enterada de que Mark vivía en un departamento con su familia. Luego se puso de pie Jaebum
— Lo siento ____(tn) ¿me dejas levantarme? —dijo una voz detrás de mí. Youngjae estaba apoyado en mi hombro. Me levanté y me abrazó. No entendí el porque en ese momento, pero le correspondí— Mañana pasaremos nosotros por tí —comentó y Junior lo miró con ojos enormes—
— ¿Qué? ¿a qué te refieres?
— Oh, chicos, díganme que le explicaron —dijo el sonriente Youngjae y todos hicieron oídos sordos—
— Nos mudamos cuando todo comenzó, pequeña. —dijo JB— Pero solo hasta que consigan otro lugar, Junior, Youngjae y yo vivimos en este departamento porque es más pequeño, y Mark, Jackson, Bambam y Yugyeom viven en otro más grande. —Pensé que era muy extraño y luego sentí una leve desilusión. No estaría hoy con los siete.—
— Oh... entiendo. —sonreí—
— Mañana iremos por tí, es un hecho —dijo JB y me saludó con un beso en la mejilla. Youngjae hizo lo mismo y esperé que Junior viniera a saludarme pero el volteó y me sonrió. Algo es algo, pensé y me senté junto a Mark, con ese dolor en el pecho—
Llegamos a la casa de Yugyeom, Bambam, Mark y Jackson. Me espanté al saber enterarme que el departamento estaba en el último piso, si tenía que elegir, prefería subir miles de escalones con tal de no tomar un ascensor. Pero los chicos insistieron, decían que les dolían mucho las piernas por los ensayos. Me sentí como una madre preocupada y asistí de inmediato. No tardé en arrepentirme. Subimos un par de pisos, y comencé a sentirme mal, me faltaba el aire y veía borroso. Sabía que era causa de mi pánico, así que intente tranquilizarme. Cerré los ojos con fuerza y apreté la mano de Bambam.
— ¡Auch! ¡______(tn)! —se quejó el anterior intentando zafarse de mi mano abusadora. No pude hacerlo hasta que sentí el "ting" del ascensor—
Le pedí perdón todo el recorrido del pasillo que llevaba al departamento. El decía que estaba loca y que casi lo dejo sin una mano. No tardó en reise por el color que esta había tomado y mi cara de piedad.
Los chicos se apresuraron por mostrarme todas las instalaciones del departamento. Era grande. Tenía cuatro habitaciones exactas.
— Es.... hermoso —le comenté a Jackson, quien me había llevado al balcón. La vista de la ciudad era fantástica—
— Puedes venir cuando quieras. Hoy si quieres, podemos hacer una fiesta aquí mismo. —le eché una mirada des-aprobadora. El me guiñó el ojo y se apoyó junto a mí, en la barandilla—
— Me temo que podré estar solo una hora aquí. El viaje es largo y no quiero llegar tarde. —dije observando la tarde caer—
— Quédate aquí esta noche. Dormiremos como la última vez...—Jackson posó la mirada sobre mí. Luego la desvió.— Toma mi celular, llama a tu casa y avísale a tus padres... —continuó entregándome su teléfono. Se lo impedí. —
— No es necesario. No sé si quiero irme de nuevo, así que creo que aceptaré la invitación
— ¿Creo? Ya aceptaste. Lo siento nena. —Pensé que cualquier chica amaría que un chico como Jackson le dijera nena,una sensación de comodidad y felicidad recorrió mi cuerpo. Pero cada vez que pensaba de más, Junior aparecía entre mis pensamientos— Oh... ¿que tienes? Tu rostro cambió.. —fingí una sonrisa—
— No es nada. Supongo que estoy cansada, llegué hoy...
— Nena, ¿puedo preguntarte algo? —dijo él. Lo miré fijamente y abracé mi propio cuerpo. El sol comenzaba a ocultarse y sentía frío—
— ¿Por qué te marchaste? ¿dónde fuiste? Sabes... —se quitó su suéter color bordó y lo colocó sobre mis hombros. Le agradecí y le dediqué mi mejor sonrisa— Han sucedido cosas, cosas que ni siquiera imaginas...
— Lo siento, no entiendo. ¿Les pasa algo malo? —Jackson pareció notar mi sobresalto y continuó negando con la cabeza —
— Nada malo, solo te incluye y pensé que querrías saberlo... —¿A mi? ¿cómo es posible? No estoy presente hace once meses aquí—
— Dime, dime Jackson... —dije ansiosa—
— Notaste la reacción de Junior al verte... ¿no? Su mamá le envió un mensaje avisando que ibas a ir al aeropuerto y el solo... se desesperó. Pero hay algo detrás de eso.... —Junior, oh por Dios. ¿Se trata de Junior? Intentaba contener mi intriga y nervios, pero mis labios comenzaron a inquietarse y temblar, al igual que mis piernas. Era algo usual en situaciones de nervios para mí—
Yugyeom apareció de repente interrumpiendo.
— ¡______(tn)! ¡tenemos una sorpresa para tí! ¿Puedes.... —Yugyeom se detuvo al notar la tensión que transcurría en nuestra conversación— Oh... lo siento, ¿interrumpo?
— No... no —dijo Jackson mirándome como diciendo "ya dejémoslo aquí" — Vamos, entremos. Estás temblando nena —continuó y me tomó de la mano para entrar a la casa.—
Entramos a la casa y me encontré con Mark con un sombrero de cocinero y un delantal. Me pregunté que estaba haciendo usando eso y si estaba cocinando, porqué no se sentía ningun aroma.
— ¡Ta tan! —gritó Mark abriendo sus brazos de par en par y permitiéndome la vista—
En el centro había una mesa repleta de comida. Pero comida chatarra y con el logo de famosas cadenas de comida rápida. Con esto último desvié la mirada para dirigirla hacia Mark, quien se encogió en brazos y se quitó el delantal. Continué con mi mirada hacia la sorpresa. Más y más comida. ¡Hasta helado! pero lo que más llamó mi atención fue la consola wii con muchos juegos de baile y en el suelo un twister. Definitivamente sería divertido.
Habíamos comido tanto que ninguno podía respirar, pero seguíamos obligándonos a recibir helado. Estábamos acostados en el suelo, descalzos y despeinados.
— Oh... dios mio. He comido todo lo que mi madre no me dejó comer en mi infancia —dijo Yugyeom—
— No... puedo... moverme —susurró Bambam desprendiendo su cierre del pantalón. Eché una risita—
— Yo... yo todavía puedo con el helado. Pero necesito pedir de otro sabor—siguió Jackson con la boca llena de chocolate.—
— Jackson... Jackson, creo que deberías dejar eso—dije golpeando el pote de helado—
En ese momento el timbre sonó. Y ninguno tuvo el reflejo de levantarse. Pregunté si abría y todos hicieron un extraño sonido con sus bocas que parecían un sí. Me recogí el cabello y me puse unas pantuflas que encontré cerca. Me quedaban gigantes.
— Oh... yo... ¿molesto? —Abrí la puerta y Junior apareció frente a mis ojos con una camisa azul, anteojos y esos zapatitos que tanto me gustaban. Me avergoncé de inmediato. Era un desastre—
— No, no, claro que no. Yo, lo siento. Ellos están ahí —señalé a mis amigos. Junior entró y pudo ver manos levantadas—
— ¿Qué sucedió aquí? —preguntando con una expresión de asco—
— Bueno.. nosotros comimos mucho... —mencioné—
— ¿Y tu por qué traes las pantuflas de Yugyeom? Y... ¿el suéter de Jackson? —levanté las cejas y me miré los pies—
— Fuimos al balcón y yo tenía frío y... —¿Por qué le explicaba todo? idiota— ¿Eso te incumbe? —dije con un tono firme. Me sentí excelente. Volvía a ser yo. Junior me miró impresionado—
— ¿Cómo dices niña? —murmuró—
— Ya te dije que no me llames niña.
— Aish, mira... niña. He venido porque tenía que hablar contigo cuanto antes. Ahora, ven conmigo. —me tomó del brazo y me jaló hasta uno de los cuartos. Me solté apenas llegamos—
— ¿Quien te crees que eres para tratarme así? —dije intentando no gritar —
— ¿Puedes solo, escuchar, niña? Ya bastante me haz fastidiado —No sé que me irritó más en ese momento. Él diciéndome niña y tratándome mal o solo él, siendo tan atractivo que fastidiaba—
— ¿Qué demonios es lo que te pasa conmigo, Jinyoung? —dije con un tono más elevado. Sentí un ruido y volteé hacia la puerta. Los demás estaban pegando la oreja en la puerta, tendría que ser idiota para no notarlo. Junior lo era, porque continuó—
— Vete, por favor. Vete de aquí y no vuelvas. —lanzó Junior, así de la nada. Con los mismos ojos que puso cuando me fui, pero seco en expresiones. Mi corazón se detuvo. Sentí el nudo en la garganta. Todo había llegado muy rápido. — Vete, ________(tn)
— ¿Qué-qué-qu estás diciendo? —pregunté tartamudeando y al borde del llanto. Junior se arrojó al suelo y ocultó su rostro con sus manos—
— Yo... necesito que, que... te vayas